RSS Feed
oct 7

Los sabios puertorriqueños del siglo XX-XXI

Publicado por: Iris M. Zavala el Domingo, octubre 7, 2012 en Ensayos, Letra y Pixel

Los sabios puertorriqueños del siglo XX-XXI

Marcelino Canino Salgado

Iris M. Zavala

 

No aludo a los inicios del siglo XX—Pales y Julia de Burgos son ejemplares como poetas–, sino los nacidos en la segunda mitad de siglo, la nueva generación. Los nacidos después de los años 40 o 60, y sin duda, destaca como auténtico sabio, Marcelino Canino Salgado, nacido hacia mediados del  siglo XX…. Si un sabio es aquel que no sólo tiene conocimiento, sino ideas propias, nuestro  amigo es un portento de saberes, que sólo despliega cuando se le pregunta, cuando es necesario, sin hacer nunca ostentación de sus conocimientos.

Marcelino Canino, a quien conozco desde que era muy joven,  ya se le notaba que su vida era el saber, lector voraz, no se cansaba de preguntar cuando tenía dudas, no temía mostrar su ignorancia para saber más. Y querría hacer una distinción importante: hemos de comprender las diferencias entre información, conocimiento, desarrollar una cultura de la responsabilidad ética. “El templo del saber” produce hoy rentables unidades de valor académico, no hay alumnos sino clientes. Se ha convertido en un gran supermercado de la cultura: números, contable, para las estadísticas en las que se basa la democracia occidental.

Saber, algo más  que conocimiento, pues el saber  [sa'βeɾ]  significa conocimiento profundo en   ciencias o  las artes.

El saber no tiene límites. Algo que supo e gran sabio griego, Platón. Yo solo sé que no sé nada…. profundas palabras, de aquél Sócrates que tomó la cicuta  por no mentir.

Pero la sociedad de consumo es solo para privilegiado. Debemos producir una “rectificación subjetiva”; la mundialización nos crea un profundo malestar. Esta es labor de la universidad. La crítica de Sócrates a la concepción tradicional del saber

Para Sócrates, el saber no es un conjunto de proposiciones y de fórmulas que se pueden escribir, comunicar o vender ya hechas; [...] “Qué felicidad sería -contesta Sócrates- si el saber fuese algo de una especie tal que, de lo que está más lleno, pudiese fluir a lo que está más vacío.” Lo que quiere decir que el saber no es un objeto fabricado, un contenido terminado, transmisible directamente por medio de la escritura o de cualquier discurso.

Cuando Sócrates pretende que sólo sabe una cosa, a saber, que no sabe nada, es porque rechaza la concepción tradicional del saber [...] Esta crítica [...] supone que el saber y la verdad [...] no pueden recibirse acuñados, sino que deben ser engendrados por el propio individuo. [...] debido a que su interlocutor descubrirá la vanidad de su saber, descubrirá al mismo tiempo su verdad, es decir, al pasar del saber a él mismo, empezará a cuestionarse a sí mismo. Dicho de otra manera, en el diálogo “socrático” la verdadera pregunta que está en juego no es aquello de lo que se habla, sino el que habla. [...] Se trata pues mucho menos de poner en duda el saber aparente que se cree poseer que de un cuestionamiento de sí mismo y de los valores que rigen nuestra propia vida. Saber, amar…. He ahí el  Marcelino músico que toca el piano,  el arpa, y  conoce bien la historia de la música, los grandes creadores. O su pasión por la pintura… Marce es un pozo de sesibilidad y sabiduria, y se distingue del  charlatán, que abunda en los círculos académicos…. El que plagia, el que busca información para engañar con un aparente bagaje de datos; pero ni el dato ni la información son saber, sino su caricatura.

Escucharlo hablar, aclarar problemas. Explayar su sabiduría no para que se le admire, sino porque busca la verdad, es el  andante solitario, hundido en reflexiones y preguntas que nunca tendrán respuesta acabada. Este gran intelectual, este gran sabio, es todo pasión, amor por las palabras y las ideas. Y su sonrisa modesta, del yo solo sé que no sé nada….

Ese es justo el saber a que aludo, el que Marcelino regala, con su voz pausada y silabeante, saber que no información, sabe que la información sin saber es una vasija vacía.

 

Share
abr 28

La injuria, el insulto, la palabra poética, la realidad: Lacan y la vuelta a la metáfora

Publicado por: Iris M. Zavala el Jueves, abril 28, 2011 en Ensayos, Filosofía


La injuria, el insulto, la palabra poética, la realidad: Lacan y la vuelta a la metáfora
Por Iris M Zavala

… basta con escuchar la poesía, como era sin duda el caso de F. de Saussure, para que se haga escuchar en ella una polifonía y para que todo discurso muestre alinearse sobre los varios pentagramas de una partitura. LACAN

 

Poesía / creación

Comienzo por trazar las líneas de fuga que persigo. Si la poesía es creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo, hemos de repensar en la función del arte en nuestra contemporaneidad. El arte, lo único que nos permite es sublimar y nos conduce, a través del lenguaje, a domesticar al depredador que todos llevamos dentro. La sublimación, el resplandor de la belleza de Antígona; la sublimación es una modalidad de recubrir y, a la vez, de hacer surgir lo real al que el sujeto se confronta. Comienzo citando a Lacan en El deseo y su interpretación (Sem. 6 1958): “el uso de la palabra deseo, la transmisión del término y de la función del deseo en la poesía, es algo que, diría, reencontraremos “après-coup” si llevamos bastante lejos nuestra investigación”. Lo esencial del psicoanálisis lacaniano es recordarnos que el ser procede del lenguaje, de lo simbólico pero de diferentes maneras; el amor inventa el ser, y el odio lo petrifica produciendo silencio. Y, en La psicosis (Sem. 3 1955-56),  afirma: Hay poesía cada vez que un escrito nos introduce en un mundo diferente al nuestro y dándonos la presencia de un ser, de determinada relación fundamental, lo hace nuestro también. La poesía hace que no podamos dudar de la autenticidad de la experiencia de San Juan de la Cruz, ni de Proust, ni de Gerard de Nerval.” Soy consciente de que  remitir a Lacan es quedar expuesto al embate de un entrecruzamiento de temas y de jergas que obligan al lector a un trabajo de descifre -como escribió  Oscar Masotta-. Continúo.

¿Queda lugar hoy para la metáfora, en esta época del capitalismo tardío, cuando la palabra no es fides, y navegamos sin ética, por un mar de letras petrificadas y comercializadas por el marketing, y lo que es peor, cuando las tendencias que dominan la época se encuentran en la realidad virtual de la televisión? ¿Qué hacer hoy con la palabra poética, con las metáforas? Palabra poética entendida como escritura desatada, en prosa o en verso. La poesía no es ni hablar en rima, ni  decir cosas bellas. Se recordará que poesía es poiêsis, creación. En la orientación lacaniana la poesía está más cerca del Witz -el chiste- que del alejandrino. La potencia de provocar dolor, de enfermar, de matar, de curar, es inherente a la palabra. Sin olvidar que el silencio, la injuria, la humillación son formas de violencia, las que asume el malestar en nuestra civilización occidental en nuestra actualidad. Vivimos en la civilización del odio, la competencia, y la agresión, un mundo donde la palabra es insulto, violencia, y una desmetaforización de la palabra que solo apunta a lo real, ¿cómo, pues,  restablecer la palabra poética? Si la escritura es la creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo, es imperioso retomarla… Pero, ¿cómo hacerlo en un mundo despoetizado que va a lo real, a aquel fantasma anterior a las imágenes y las palabras con las cuales pretendemos  capturarlo? Lo real nos trasciende y nos antecede a la vez, y a partir de aquí ya estamos instalados en los dominios de la paradoja.

 

HAGA CLICK AQUI PARA DESCARGAR EL DOCUMENTO Y LEER EN SU TOTALIDAD


Share
feb 5

La Universidad y sus retos

Publicado por: Iris M. Zavala el Sábado, febrero 5, 2011 en Ensayos


La Universidad y sus retos
Iris M. Zavala

¿Hablamos de universidad o de burocracia? Los acontecimientos en la Upi revelan un giro notable: la universidad es pura burocracia; aparentar saber mediante un semblante “objetivo” neutro, orientado a la destrucción de un lazo social que no solo transmite cultura sino que la afianza. Llamémoslo despolitización;  el giro es síntoma de la política actual.

Hoy el  discurso burocrático revela  que los intentos de impartir un saber son tentativas de dominarlo, convirtiendo el discurso universitario en el paradigma de la hegemonía del saber. Este giro lleva a los estudiantes a la calle;  como en 1968 se levantaron en nombre de valores democráticos e intelectuales. La universidad se resiste al poder en su faz de dominación y usurpación. Algo más, en la Upi un proceso de evaluación de la Middle States Commission reprobó la institución por deficiencias fiscales y administrativas. Los funcionarios se rinden y algunos renuncian su cargo. Vergonzoso que presentaran datos obsoletos; hecho que revela la catadura ética de síndicos y administradores.

Urge precisar la función de la Universidad en países coloniales como el nuestro, y redefinir el papel de la educación superior, y de la Universidad  en la actual transformación socioeconómica.  Los cambios del siglo XXI en la economía y sociedad, y los avances tecnológicos en la información, la biotecnología obligan a revisar la función de la educación superior en el progreso. El gran desafío a enfrentar es cómo insertarnos de manera competitiva en un mundo cada vez más globalizado. La universidad no es una instancia política, pero es imposible enfrentar las amenazas globales sin desarrollar una cultura de la responsabilidad ética. “El templo del saber” produce hoy rentables unidades de valor académico, no hay alumnos sino clientes. Se ha convertido en un gran supermercado de la cultura: números, contable, para las estadísticas en las que se basa la democracia occidental. Pero la sociedad de consumo es solo para el privilegiado. Debemos producir una “rectificación subjetiva”; la mundialización nos crea  un profundo malestar. Esta es labor de la universidad.

Estamos en una nueva forma  de desarrollo, sustentada por el conocimiento, lo que obliga a reorientar la investigación académica. En definitiva: la labor de la Universidad es enseñar a pensar,  a cuestionar; solo la independencia universitaria, libre de toda servidumbre política puede llevar a cabo tal tarea. De esa separación entre poder y saber depende el futuro de la institución, si aspira a crear ciudadanos libres, capaces de afrontar los retos del futuro desde una posición crítica. Desde su fundación la universidad ha cultivado las humanidades; lo restante era oficio, técnica; por tanto, no hay saber fuera de las humanidades. Y con el giro tecnológico, empezaron por arrinconarla, hasta llegar a la exclusión de ese saber sobre el lenguaje, y los textos que es el ámbito de las letras; leer es pensar, leer es elegir.
Con el desprestigio de la universidad hoy día  se ha excluido y desvalorizado el pensamiento crítico para trasladarlo al falso concepto del conocimiento actual. Hemos sustituido ese “templo del saber” por una sociedad de la información, no del conocimiento. Falsa premisa, se transmite una información sin autoridad, sin posibilidad de discriminar, diferenciar, de seleccionar. El saber no es susceptible de globalización, es espacio de la diversidad, la heterogeneidad, el respeto, valores que la “sociedad del conocimiento” actual excluye. Se transmiten destrezas técnicas, para alcanzar un bienestar que sustituya la ética. ¿Podrán nuestros tecnócratas afrontar la profunda crisis actual? La Universidad tendrá que responder.

La cultura adquiere especial importancia en este mundo globalizado que masifica la cultura y produce  pérdida de identidad.  Gobierno,    poderes públicos,   empresas y  civilidad revelan crisis de principios y valores. Es inminente retomar la ética y la profesionalidad, para responder al reto o sucumbimos como cultura. Esa profesionalidad ética  es el legado de las generaciones de maestros que hemos tenido en la Upi, a cuyo ejemplo será una necesidad remitirse, no un lujo.

Share
ene 22

Asesinato de la cultura

Publicado por: Iris M. Zavala el Sábado, enero 22, 2011 en Ensayos, Epistolario

Asesinato de la cultura

Iris M. Zavala

 
Por  periódicos y amigos me entero que la Junta de la Universidad de PR tiene la intención de cerrar el Departamento de Estudios Hispánicos.  Nada más torpe, equivale a asesinar la cultura, el centro que se ha dedicado durante años a transmitir el saber de las literaturas en nuestra lengua: el español.  Allí hemos aprendido las literaturas española, latinoamericanas y puertorriqueña; se han hecho estudios de gran calidad sobre nuestros autores y las culturas hispánicas.  Pienso en la tesis de Ivette Jiménez de Báez sobre Julia de Burgos, entre tantas otras.

Debo recalcar que si algún departamento ha tenido repercusión internacional este ha sido el de Humanidades, y sobre todo Estudios Hispánicos, desarrollado por el gran intelectual republicado exiliado español, don Federico de Onís, alumno de Unamuno, quien dirigiera además el centro de Estudios Hispánicos en la Universidad Columbia en Nueva York, amigo de Lorca—fue el salmantino el que invitó a su amigo de la Residencia de Estudiantes a la gran urbe—y además colaboró con Gabriela Mistral en la ayuda a los exiliados.

En la UPR publicó un libro que debiera ser reeditado sobre letras hispánicas, con páginas magistrales sobre Gabriela y otros escritores, además de haber escrito el prólogo a las obras completas de Luís Palés Matos.  Con Juan Ramón Jiménez formo un dúo inolvidable. Recuerdo verlos pasar del brazo –tan poco usual entre los hombres en Puerto Rico—donde los esperaban Zenobia Camprubí, la esposa de Juan Ramón, y Harriet de Onís, la de don Federico.

Sus clases eran inolvidables. Recuerdo la del Quijote—a la cual me introdujo de estraperlo la inolvidable Aurora de Albornoz—y que terminó con las siguientes palabras que todavía repercuten en mi espíritu. “Hoy hemos llegado al final de Don Quiote, al final de Cervantes, al final de todo….” Sí, tenía algo de histriónico pero fue un gran maestro de varias generaciones.

Y ¿hemos de olvidar a Pedro Salinas, Jorge Guilén, entre tantos otros intelectuales que pasaron por Estudios Hispánicos? En su biblioteca hay un legado extraordinario: cartas entre don Federico y los exiliados, que aclararían muchas incógnitas, y si no las han destruido o traspapelado, son una fuente primordial en la historia del exilio.

Pero don Federico no es todo, ya he mencionado otros grandes intelectuales españoles que pasaron por este Departamento de gran fama en el exterior, también contábamos con un extraordinario elenco de profesores puertorriqueños que fueron fuente de saber para nosotros los estudiantes. No puedo dejar de mencionar a Concha Meléndez, latinoamericanista, Margot Arce, hispanista, don Pablo García Díaz, entre tantos otros. Y los más jóvenes que se fueron añadiendo—Luce López Baralt,  Luis de Arrigoitia, Arcadio Díaz Quiñones, Marcelino Canino, entre muchos otros…

Muchas de las  tesis que aún pueden leerse—supongo, a menos que el tiempo y la desidia las hayan destruido—son estudios de calidad, que revelan el gran nivel de enseñanza de este Departamento singular del cual todos debiéramos estar orgullosos. Sin olvidar que los Departamentos de Hispánicas son centros importantes en las más notables universidades norteamericanas: Harvard, Princeton, Columbia, New York University, entre tantas otras.

Parecería que la Junta desconoce esta información, y que alguno prefiere olvidarla. Desde esta perspectiva, ¿no parecería un intento en destruir el estudio y transmisión de todo lo hispánico en la isla? Vano empeño, pues hablamos español, y los más afortunados inglés y otras lenguas…. pero el español es no solo nuestra lengua, sino nuestra cultura.  ¿Nos hemos de quedar huérfanos? ¿Debemos de volver a la barbarie del que desconoce sus raíces y su pasado?

Puerto Rico, y sobre todo los universitarios, tienen la palabra.

Share
dic 26

Bajtin y el acto ético: una lectura al reverso

Publicado por: Iris M. Zavala el Domingo, diciembre 26, 2010 en Ensayos, Filosofía

Bajtin y el acto ético: una lectura al reverso
Iris M. Zavala

La filosofía del acto ético (1924) nos obliga a repensar retrospectivamen­te lo que representa la ética en la obra teórica de Bajtin y que se manifiesta en su manera de abordar la literatura. Pero, antes conviene plantearnos lo novedoso del texto y en relación a qué otra explicación se sitúa. Traducido al inglés (1993) y al italiano (1995), esta breve reflexión que se conoce en ruso desde 1986, introduce dimensiones especulativas que es preciso conservar si se quiere entender el contenido de las aportaciones bajtinianas a la filosofía y a la estética. Y esto no es arbitrario; no se trata de tomar cuanto dice aquí al pie de la letra, sino de tomar sus analogías y traducirlas en los términos precisos que va elaborando. Cabe decir que desde su primer trabajo conocido procuró los conceptos originales necesarios para ordenar el campo nuevo que descubría. Introduce cada uno de sus conceptos con un mundo de preguntas, de tal forma que cada uno de ellos es un texto problemático, lo que implica que leer a Bajtin es volver a abrir las preguntas. Es necesario, en este punto, hacer vivir este texto con lo que le sigue y con lo que le precede; comprenderlo con lo que le sigue.

(…)

Para continuar leyendo haga click en la imagen mostrada abajo para que se inicie el descargue  del ensayo en su versión PDF:

Share
oct 31

Con la música por dentro

Publicado por: Iris M. Zavala el Domingo, octubre 31, 2010 en Ensayos

Con la música por dentro. Axiomas para ser pensados. La transculturación, la tropología y el  enigma
 
Iris M. Zavala

Así nacemos todos—con la música por dentro. Eso es la lengua….ese caudal de malentendidos, como los amorosos, que siempre traen su carga de odio…como todo aquello que es imaginario en los humanos, nosotros, seres recortados, acotados y agotados por el lenguaje. Haremos un juego—un juego de signos entre la palabra escrita y la música popular, que también es arte, y también civiliza, y tiene su ética que intentaremos trazar aludiendo a grandes maestros en nuestra lengua que están horadados, marcados, tatuados—como todos nosotros—por el signo y por las identificaciones culturales. Y….los saltos cuánticos de la música que llevamos por dentro que se hace letra…el contagio, la inyección de vida que le da lo llamado popular a la escritura de esa ciudad letrada en que se suele monumentalizar y canonizar la así llamada gran literatura.  Lo que quiero dejar claro es que ni muros, ni vallas, ni murallas pueden contener el torrente de la expresión cultural mal llamada popular….que por cierto—y lo subrayo—también cumple una función civilizadora, que también domestica al depredador que todos llevamos dentro.

(…)

Para continuar leyendo haga click en la imagen mostrada abajo para que se inicie el descargue  del ensayo en su versión PDF:

Share
oct 10

Sísifo, América y la repetición

Publicado por: Iris M. Zavala el Domingo, octubre 10, 2010 en Ensayos

Sísifo, América y la repetición
Iris M. Zavala

El que de esta manera se haya perfeccionado en el arte de olvidar y en el arte de recordar, podrá jugar a la pelota con la existencia entera.

-Kierkegaard

Quien no resuelve su pasado está destinado a repetirlo.

-George de Santayana


Los mitos

La Odisea, texto maestro de la cultura occidental –, ¿en lectura retroactiva, no nos alerta Homero que somos itinerantes, que el origen no existe, que pasamos por pruebas descomunales, pero que al mismo tiempo la odisea trae consigo el imperialismo y la sumisión del Otro y la guerra, y que nunca se vuelve al mismo lugar? ¿Y no nos dice también, en esta lectura,  que los dioses, caciques y caudillos–como se llame al Otro– desprotegen, que no hay Otro?  Pero no es ese el camino ahora. Acompañaremos a Ulises en  su viaje al Hades en busca de Tiresias.; la nuestra será una lectura del futuro al pasado.  Odiseo,   el  “asolador de ciudades”, el  “fecundo en ardides” en el Canto Undécimo, además de encontrar las almas de su madre y de héroes y heroínas trágicos, ve a Titio,  dos buitres le roían el hígado, picoteándole las entrañas. Ve a Tántalo,  sumergido en un lago, cuantas veces se bajaba  para saciar su sed, el agua desaparecía  …una y otra vez. Ve a Sísifo, el  que engañó a los dioses condenado al infierno del Tártaro, donde  empujaba una enorme piedra, cuando ya faltaba poco para la cima, esta caía rodando. Tornaba a empujarla… y la piedra volvía a caer, como los buitres a picotear, y Tántalo a beber agua. Hasta aquí La Odisea.

(…)

Para continuar leyendo haga click en la imagen mostrada abajo para que se inicie el descargue  del ensayo en su versión PDF:



Share