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feb 27

Breakfast on Pluto y Mundo Cruel

Publicado por: Michelle R.O. el Lunes, febrero 27, 2012 en Reseñas

Breakfast on Pluto y Mundo Cruel


Sobrevivir con gracia; dos personajes homosexuales ante la subversión


El homosexual ha estado bajo fuego en la sociedad contemporánea. Aunque se han levantado movimientos en defensa de la comunidad homosexual, tanto por su derecho a una preferencia sexual alterna o en denuncia del discrimen, permea la violencia de género. Actualmente en la isla, no se ha logrado igualdad de reconocimiento a nivel constitucional o legal para esta comunidad. A mayor o menor grado, el sujeto anda parcialmente etiquetado entre la gente; se entiende que corresponde a otra subcultura.

En la ciudad, cuna de subculturas, estas relaciones donde predominan los estereotipos ante la imagen del homosexual son particularmente despiadadas. El ambiente frívolo de la metrópolis proporciona condiciones particulares en las que se genera mayor violencia contra el homosexual. También debe considerarse la pobreza entre estos factores.

Para mirar las figuras que revelan una identidad solida bajo sus propios términos, muy a pesar de la violencia, pensemos en dos personajes con ejemplos concretos. Pensemos en la voz narradora del cuento Botella[1] del escritor puertorriqueño Luis Negrón. Resulta ser un hombre atrapado en sus circunstancias: vividor, miserable, bugarrón y finalmente asesino. Él tiene sus modos de supervivencia en la ciudad pero los mismos no son por bien o por mal, no obra el juicio moral. La honestidad del personaje son hace dudar de su perversidad porque mas bien intenta bajo su criterio superar un problema tras otro. El hombre decidió subsistir de otras maneras.

Si nos fijamos en Patrick, protagonista de ‘‘Breakfast on Pluto’’[2], es una victima de la gran ciudad tragadora de madres. De adolecente, el huérfano, Patrick Braden llega a Londres buscando a su progenitora pero al igual que en el cuento de Botella, ambos personajes se encuentran ante ese monstruo de mundo donde impera la violencia.

 

Caen en el juego de la crueldad.

Ambos personajes están insertados en una determinada cultura pero la misma nunca termina por asimilarlos del todo. Patrick Braden de origen irlandés, se va a Londres en la década de los 70. No es discriminado solamente por ser homosexual también es victima de la xenofobia. Patrick, cada vez más transformado en la preciosa joven de ojos azules llamada Kitten, vaga por la ciudad buscando sustento. El personaje no opta por la prostitución, sus posibilidades para la época eran escasas, es forzado. El acto de vender su cuerpo es de rebelión pero en el fondo se trata de absorber el golpe de la vida dura propia del marginado.

El narrador de Botella, en la capital sanjuanera, se prostituye en la playa. El personaje, cuyo nombre no conocemos, tiene una doble vida. Por un lado, la relación heterosexual con ‘‘esta’’ que lo hecha de la casa y lo vuelve a recoger. Por otro, anda todo el día en la calle y la playa ‘‘buscándoselas’’ con otros hombres. El giro del día le ocurre al encontrar ahorcado a Caneca, uno de sus amantes. Ese mismo día, habían tenido relaciones sexuales por lo que se complica el panorama. Pensando en las acusaciones de asesinato, el protagonista intenta eliminar toda huella del cadáver y de la escena. A partir de ahí, se desencadena una serie de sucesos violentos donde el cuerpo es muchas veces la paga. Ambos personajes, de diferentes modos buscaran sobreponerse a las agresiones y continuar.

Mayra Santos Febres comenta que durante el periodo de formación en su educación sentimental, el homosexual aportó igual que otros modelos femeninos. Ellos o más bien ellas, porque son mujeres sin atributos biológicos, consiguen feminizarse en una sociedad que los obliga ‘‘a defenderse con zarpa y cuchilla’’[3]. Kitten, en plena experiencia transgénica, es la fémina frágil físicamente pero sumamente capaz de defenderse. En cambio, el protagonista de Negrón tiene cuerpo, presencia sin rostro ni nombre. Sabemos de su apariencia por la camisa y las chancletas con la que le pagan el favor sexual. También sabemos que todas sus pertenencias caben en una bolsa que le da su suegra. Su manera de prolongarse esta condicionada por la necesidad (de lo básico: donde dormir, que comer, como generar dinero).

Hay algo oculto en el ‘‘hacerse mujer’’ de estos personajes. Una especie de resistencia forjada en las brasas y a golpes como las espadas. Ambas voces, sobreviven con simpatía. Aunque sufran la contracción de la sociedad a causa de la homofobia, en ese acto de rebelión femenina desarrollan una fuerza protectora. El personaje de Kittien, interpretado por Cillian Murphy, se monta en el carro de su primer cliente. De repente, el cliente lo ataca, intenta asfixiarlo pero Kitten se salva roseándole perfume. Ella sabe los riesgos que enfrenta en la calle pero esto no la inhibe. Debe trabajar para comer; irónicamente esto no la amarga. Ambos personajes asumen esta violencia al punto que la violencia no los destruye.
Han tenido que correr los riesgos.

El pensador urbano George Simmel escribió sobre la metrópolis moderna, pero sus ideas sobre cómo la personalidad se acomoda y ajusta a las exigencias de la vida social aún están vigentes. La vida en la metrópolis está atravesada por la insensibilidad pero sobre todo por el mercado.[4] Tomemos en consideración que ambos personajes son homosexuales que vagan por las calles a expensas de todo tipo de vicisitudes.

Superan cada obstáculo con ayuda de aquellos que están consientes de esta violencia de género pero no juzgan al personaje aunque tampoco se relacionan con profundidad.

Son personajes desventajados porque no poseen poder económico. Ambos son sobrevivientes cotidianos; están mas expuestos a la violencia por distintas fuentes. Según Simmel, durante la modernidad el dinero se convierte el nivelador más atroz. Tanto en la película ‘‘Breakfast on Pluto’’ como en el cuento Botella, las posibles relaciones donde el homosexual lo obtiene este dinero son de índole sexual. El cuerpo del homosexual es agredido ya sea porque es obligado a someterse al acto; en Botella el personaje cede a cambio de que le cambien un pasaje o lo alimenten por tres días. Kitten aprovecha su belleza para ir enlazándose con esos otros que a su vez son sobrevivientes. La falta de dinero acomoda estas circunstancias.

La fuerza del personaje en Botella es de resistencia. El personaje enfrenta situaciones cada vez mas terribles pero él resiste. Va a casa de un profesor que termina matando para que no lo acuse de asesinato. Lo mata sin premeditación. Él no es asesino pero como la policía sabe q buscarían un bugarrón, esta consiente del poder de los estigmas que pesan en su contra. Las circunstancias lo ponen a responder y responde con esa violencia homóloga a la que ha recibido. Estas experiencias parecen tener lugar en la metrópolis donde el flujo de gente amplía la posibilidad de rozar con otros. Es en este espacio donde se cosecha la crueldad, una crueldad extrañamente redentora.

La economía es cruel en la medida que condena a estos dos homosexuales a la precariedad. El trato despiadado es contra el homosexual por el género pero también este se circunscribe en la ciudad de la agresividad. Ambos personajes se redefinen a partir de esta fuerza que los sostiene. Logran subvertir ese rostro de hombre con sus hermosas sonrisas torcidas. Estas sonrisas a veces parecen de aprobación o gestos de dolor. Queda la mueca del rictus tras los golpes al hacerse mujer en medio de una pobreza tan grande como la ciudad.

 

http://www.luisnegron.com/luis.html

 
Michelle R.O.

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feb 11

Cuerpo de tierra

Publicado por: Michelle R.O. el Sábado, febrero 11, 2012 en Multimedia


 

Cuerpo de tierra

Michelle R.O.

 

Fuimos heridos por la misma bala. De algún modo hemos sido impactados por un violento genocidio en la isla. Cientos de jóvenes en sus edades más productivas son asesinados. Sepultarlos no ha sido suficiente. Estas muertes detonan como la bala misma hiriendo la carne de un país abrumado por el temor. Los cadáveres no desaparecen; se acumulan y descomponen en el diario vivir. No puedo evitar estremecerme con los disparos. El olor a sangre no me deja dormir. Quise saber más, entender esta guerra civil, mirar de cerca los problemas de la calle.Tuve que hacer silencio. La voz de mi hermana menor se develó como un hilo de luz sobre los charcos de sangre. Sin que ella lo supiera, grabé el audio de nuestra conversación. Me narró sus vivencias con Carlitos, amigo de la infancia, ultimado a tiros muy cerca de nuestra casa. Ella tiene 19 años y ha ido a más funerales que yo. Casi todos de sus contemporáneos.

El performance y pieza sonora Cuerpo de tierra cuenta sobre cómo vivir en el Narco Estado. También es mi manera de compartir métodos para sobrevivir. La tierra soporta el peso de nuestro miedo, recibe a los más de mil asesinados en Puerto Rico en el 2011. Pensé en la tierra cuando quise crearle un apoyo físico a la pieza sonora. Parte integral de Cuerpo de tierra fue Wilhelm, músico irlandés con el que llevo colaborando varios años (La Batalla por la escarcha, En blanco, Canción para libros, entre otros proyectos). Transformó la entrevista a mi hermana. Su música complementa el relato creando paisajes efímeros. Wilhelm compuso el resto del sonido teniendo como referencia nuestras experiencias en medio de esta guerra sin nombre. Queríamos, Wilhelm y yo, que el componente sonoro aportase también a la cercanía o familiaridad con la narración verídica. Luego, le planteé a Wilhelm la idea de cavar la tierra. Así el espectador posicionaría su cuerpo al mismo nivel de nuestros muertos. Desde ese momento la intimidad fue clave para el desarrollo de la pieza.

(Pensar, repensar la tierra mientras descendemos. Acostarnos en sus entrañas, entregarnos, escondernos y escuchar ahí, cerca de los otros cadáveres. Siente tu centro ardiendo. Expongamos nuestro cuerpo a esta zona frágil y desconocida. La tierra puede ceder, deslizarse, oprimir el torso, asfixiar. Respira hondo mientras cae la tierra.)

Quise internalizar Cuerpo de tierra. Se convirtió en una conversación con otros pero también conmigo misma sobre lo que nos está ocurriendo como país sometido a la violencia. Esta conversación me remitió al excelente trabajo de otras artistas. Teresa Hernández, Sylvia Bofill y Ana Mendieta nutrieron mi propuesta performática. El 17 de diciembre de 2011 estuve lista para el performance pero no había público. Igual, sentía la necesidad de llevar todo a cabo por lo que decidí centralizar el cuerpo y la mente en la pieza de audio. Concentrándome en la voz de mi hermana elaboré frases de movimiento. El lugar era perfecto: un parque agroturístico en mi pueblo natal. Mientras el audio parecía sincronizado con el viento aquel mediodía luminoso, recordaba las sensaciones que tuve mientras entrevisté a mi hermana. Mi respiración y el movimiento expresaban esa ansiedad que resulta ser tan productiva en medio del caos. Recordaba a Carlitos, a quien conocí de niño. Pensaba. Repensaba. ¿Cómo criamos una generación de asesinos? ¿Por qué nos sentimos distanciados del problema y lo sufrimos como víctimas? ¿Cuantos más morirán? Lo importante para mí era confabular para abrir el espacio donde este tema pudiese discutirse desde otros ángulos. No asumir la violencia sino buscar alternativas contundentes. Conversarlo de frente. Plantear las consecuencias también desde el asesino. Incluir al asesino en la solución ¿Cómo se afecta su familia? ¿Tendrá hijos? ¿Cómo rompemos la cadena de violencia con métodos inclusivos y no de exclusión de esta población?

(Sospecho que estos jóvenes como Carlitos son enterrados vivos. Los escucho, exigiendo bajo tierra porqué no tuvieron una mejor educación. Ni muertos pueden entender como pasaron por la vida sin explorarla. Muchos sobrevivieron hasta los 20 años en los puntos. Esa era su familia.) A la voz de mi hermana quería darle una casa. Por eso le construí esta casa de tierra y sonido. Aquí podemos venir a escuchar o a pensar en los vivos. Pienso en mi hermana. La escucho lamentarse por esos muertos que para ella son su familia. Aunque yo no les conozca el rostro, sé que todos esos muertos también son mi familia.

Michelle R.O.

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mar 7

Canción para el libro

Publicado por: Michelle R.O. el Lunes, marzo 7, 2011 en Multimedia

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feb 25

Canción para el libro

Publicado por: Michelle R.O. el Viernes, febrero 25, 2011 en Multimedia

CANCIÓN PARA EL LIBRO por Michelle R.O. en colaboración del músico irlandés Wilhelm

PULSE LA IMAGEN PARA ESCUCHAR

SE RECOMIENDA EL USO DE AUDÍFONOS

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nov 4

RASTRO

Publicado por: Michelle R.O. el Jueves, noviembre 4, 2010 en Multimedia

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oct 3

CLAVELES (AUDIO)

Publicado por: Michelle R.O. el Domingo, octubre 3, 2010 en Multimedia, Poesía

CLAVELES por Michelle R.O.

Música por Wilhem

HACER CLICK EN LA IMAGEN ABAJO MOSTRADA PARA ESCUCHAR EL POEMA EN SU VERSION AUDIO

Claveles

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may 20

El cuerpo visual del video musical y el poema

Publicado por: Michelle R.O. el Jueves, mayo 20, 2010 en Ensayos

El cuerpo visual del vídeo musical y el poema
Por Michelle R.O.

Los espacios están amenazados por la extinción de su privacidad. La revolución tecnológica se desencadena en ataques mediáticos que han explotado la vida humana en la sobreexposición. Los pensamientos más insignificantes han encontrado su lugar en el Internet  que al igual que el papel, todo lo resiste. Ante el consumo de imágenes en cantidades industriales entran en juego los patrones del arte. Específicamente encontramos como el vídeo musical pasa de ser un mero vehículo publicitario a integrar recursos del cine y la literatura. Es imposible aplicar estas características a los estilos de diversos vídeos, sin embargo, debemos analizar un puñado de ellos que muestran rasgos de fuerza metonímica y semiótica.

Los sueños, por la legitimidad de su lenguaje en la psicología del individuo son irreproducibles. Las imágenes que se crean cuando dormimos es el único contenido visual y a veces sensorial que es manifiesto genuino de nuestros deseos reprimidos, según la  interpretación de los sueños de Sigmund Freud. El arte del siglo XX en su intento de escapar a la inexorabilidad del tiempo, ha logrado trazar cierto hilo onírico en sus distintas expresiones como por ejemplo el surrealismo. La literatura y el cine no son la excepción, el ímpetu de semejanza no es la prioridad al momento de representar la percepción del escritor o director sino que la invención de nuevas realidades es la vanguardia. El enfoque a la hiperrealidad que exonera la realidad misma o a la formación de dimensiones alternas es apoyada por la tecnología emergente.  Esto se intensifica en las propuestas del arte electrónico como por ejemplo los diseños del arte sonoro, el carácter del performance, las manipulaciones en la imagen digital y las pretensiones del  videoarte.

En la década de los sesenta, los artistas comienzan a experimentar la tecnología como instrumento para la creación. Las propuestas de Nam June Paik, Vito Aconcci, Pipilotti Rist, Edín Vélez y Jonh Cage marcaron la ruptura con métodos convencionales como el canvas al incluir en sus piezas, monitores y equipo electrónico que aunque primitivo sólo había sido utilizado para los medios de comunicación. No hay una sustitución sino otro planteamiento sirviéndose de herramientas innovadoras.  En la década de los ochenta aparece un fenómeno audiovisual: el vídeo musical. La cadena televisiva MTV lanza a Estados Unidos los vídeos musicales de los artistas. El formato del canal se basaba en transmitir los vídeos clips o ‘‘promotional film’’ donde el cantante interpretaba su canción en algún escenario sencillo y la mayoría de las veces con alguna narrativa corta. Este principio en el que se instaura el videoclip es importante para su desarrollo. Comenzaron a producirse rápidamente como parte de la campaña publicitaria.

El vídeo musical se caracteriza por ser un ente visual sumamente concentrado. Es un tipo de categoría alterna al cine porque utiliza las mismas técnicas de elaboración y el producto final pueden parecer cortometrajes de diferentes tipos. El mecanismo del videoclip suele ser preciso hacia el espectador según el perfil del cantante. Lo interesante es que es más certero aun en su representación de la metáfora. La literatura utiliza este recurso de forma simbólica pero el lector tiene la opción de imaginar en particular lo sugerido por el texto. El cine fotografía en movimiento la acción en tiempo lineal y espacio  físico; convierte las metáforas en escenas de planos literales. En la literatura, el escritor provee referencias para formular una imagen y en el cine, el espectador no puede disociarla del contexto fílmico en el que fue presentada. El vídeo musical establece a través de recursos estilísticos (como las figuras retoricas) una narrativa que se asemeja al poema.

Aunque para nada uno puede desplazar al otro, el videoclip y el poema parten de la voz del autor/artista. Ambos se manifiestan como obra firmada, patentizada por las características particulares. No hay intermediarios entre la canción que acompaña al videoclip ni entre el poeta y su papel.  El videoclip es una producción colectiva a diferencia del poema, sin embargo, los dos apuestan a la cercanía del lector/espectador. Las tecnologías emergentes sin duda han sido el instrumento clave junto al talento del hombre para desarrollar utopías antes impensables en todos los campos (desde la medicina hasta la música).  La poesía disfruta de un alcance distributivo magnífico a través del internet y el video musical ha ido solidificándose en los medios masivos. La metáfora es el punto de encuentro.

La palabra se adueña del sujeto porque su lenguaje puede transportarlo entre lo real y lo imaginario. El vídeo musical ‘‘Con toda palabra’’ de la cantante Lhasa de Sela refina signos poéticos en su narrativa. Desde el comienzo hay múltiples escenarios. La lírica de la canción parte de la ‘‘Palabra’’ pero ella muestra sus silencios en el videoclip. Los versos de Huidobro remiten a un paisaje similar al de Lhasa. El poeta y la cantante muestran en sus respectivas obras una necesidad de contrastes entre la luz de la palabra y la oscuridad del silencio. En Lhasa, la fuerza visual está en el reencuentro de la sustancia; se divide en tres cuerpos iguales en tres destinos diferentes, se transforma en un puñado de polvo rojo y al final ya había trascendido la laguna. Huidobro subraya la búsqueda del faro pero va a reprender la luz, prefiere las sombras matizadas del silencio:

…Restos de playas fúnebres
¿A qué buscáis el faro poniente
Vestido de su propia cabellera
Como la reina de los circos?
Volvamos al silencio
Al silencio de las palabras que vienen del silencio
Al silencio de las hostias donde se mueren los
profetas…1

El vídeo continúa siendo parte de la agenda de promoción del cantante pero esto no tiene porque restarle valor. El poemario batalla arduamente por sobrevivir en un mercado del libro en decadencia. La industria del entretenimiento genera capital suficiente para sufragar producciones monumentales de vídeos musicales. Tanto es así que los directores de cine y artistas de videoarte fluyen sin problemas al dirigir videoclips como es el caso de Chris Cunnigham, Michel Gondry, Spike Jonze entre otros. Lo interesante del videoclip en esencia es que es el único instrumento de publicidad que muestra al artista en una situación irreal inserto en este relato sublime donde interpreta su canción (muy a diferencia del “unplugged” o la mercancía que lleve su rostro). El poema también tiene un tanto de esto. En la novela se asume que la voz narrativa no es necesariamente la del escritor aunque esté omnipresente. El poema es del poeta, es la misma carne.

Estoy a un año exacto de mi primera muerte
Y el dragón de papel anda suelto en la calle…
…la transparente soledad del mar
no tiene la certeza de la carne.2

Manuel Ramos Otero fue mujer cuantas veces lo deseó, un sinnúmero de  sus poemas contaron la travesía a la muerte. Su transformación era textual y la del cantante en el vídeo musical es material, obviamente no en el mismo sentido corpóreo que versifica Ramos Otero. Bjork en su vídeo Oceania, dirigido por Lynn Fox,  muestra la soledad y opacidad de la atmósfera submarina. Ella es en el vídeo un híbrido entre humano y espejos. Es redentora de las medusas que nadan en la noche del océano. El videoclip y la música son sencillamente alucinantes. Ramos Otero, en el verso, afila las imágenes para enlazar su muerte primogénita con lo despoblado del mar en la impotencia del liquido al no igualar la piel.

Las imágenes del vídeo y del poema interpelan con mayor precipitación que otros campos. El placer que deriva el espectador es certero, luego puede continuar viendo videoclips.  Al lector se le agolpan igual las imágenes pero cada poema es un laberinto. Ciertamente el consumo es distinto. El poema y el vídeo musical tienen elipsis de tiempos que le otorgar una fuerza particular. El poema depende mucho de su ritmo porque la cadena metonímica siempre interpela al lector por el sonido. La palabra al ser impalpable se sostiene por la imagen acústica que reconoció Sassure. El significante en el poema tiene el encanto de decorar al significado del sistema lingüístico. El vídeo musical, por su naturaleza, hace bailar a las imágenes en el registro de la canción. Ambos comparten cierto ritmo al igual que el cine y la literatura.

…una oscura pradera va pasando.
Entre los dos, viento o fino papel,
el viento, herido viento de esta muerte
mágica, una y despedida.
Un pájaro y otro ya no tiemblan. 3

Lezama Lima y el videoclip ‘‘What else is there?’’ de Royksopp desafían sus respectivos campos. La metáfora es el elemento vertebral que sostiene el andamiaje conceptual. El vídeo de Royksopp se apropia con efectividad de los bodegones barrocos  de Rembrandt. El director rompe con la gravedad, hace que los arboles exhalen humo y hace temblar a una casa por los aires. Este videoclip es un poema. Los versos de Lezama Lima, del poema ‘‘Una oscura pradera me convida’’ son fílmicos. El vídeo musical aunque no se define a si mismo como pieza artística no puede negar como el cine su intensidad metafórica. La poesía ha trascendido, el videoclip jamás podrá ser su remplazo pero si su evolución.

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