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Carta abrida de un votador pelú y arrepentido

Publicado por: COLABORACION el Jueves, enero 20, 2011 en Ensayos, Epistolario, Narrativa, Prosa

Carta [i] abrida[ii] de un votador[iii] pelú[iv] y arrepentido

Carlos Vázquez Cruz… mea culpa

 
 
A quien pueda (des)interesar:
 
Desenfundo palabras, acato mi responsabilidad y ataco el abuso a alfabetazo limpio.

Para ilustrar a las milicias máximas y mínimas, la carta pertenece al género e-pistolar. “Que el diccionario detenga las balas”,[v] canta Joaquín Sabina. No nos equivoquemos. Los abecedarios sirven de escudo, sí, pero trascienden los tiempos cuando disparan bien.

Ninguna letra le ha dolido tanto a mi mano de escritor como la equis. Por eso, el resto de mi alfabeto formula, propone e intenta rectificar.

Definición de conceptos

“Universidad” equivale a armonización de diversidades, a conjunto de versos sintetizados en uno (uni-verso) que, a la vez, los arropa y engrandece. “De Puerto Rico” quiere decir “de lxs puertorriqueñxs”.[vi] Por ende, en la “Universidad de Puerto Rico” caben las diferencias que conforman nuestra idiosincrasia: tabúes, moralismos, intelecto, concordancias, disensiones, criticismo, comunicación y superación de conflictos. (Des)Gracias a eso mismo, la IUPI “huele a peligro”.[vii]

¿Significa “Puerto Rico”, “oligarquía” o de veras, remite a “Pueblo”? El problema principal radica en que Pueblo no cabe en oligarquía, pero esta última voz, indisociablemente, se vincula a la primera. Debido a su naturaleza clasista, los oligarcas resienten mucho esto. Tal resentimiento, me muerdo el rabo, es el problema principal.

El fascismo Gerber

Marista y todo, Georgetown y todo, Virginia y todo, el actual gobernador de Puerto Rico, Luis Guillermo Fortuño Burset, exhibe rostro de fascismo Gerber.

Gracias a los estereotipos sobre pureza de sangre que nos han implantado las telenovelas, hemos clasificado, entre los nuestros, a guaynabitos, miramaritos, escorialitos (“escoria”, el lenguaje no es inocente[viii]), así como a llorenstorrecitos, perlitos, sanlorenceñitos. Pero los extranjeros nos ven en un racimo, lo cual me fascina. El “ésos sí, ésos sí”, de Rafael Hernández y el “Y tu agüela, ¿aónde está?”, de Fortunato Vizcarrondo, arropan el cien por treinta y cinco (más un chispito) de Puerto Rico. Incluso vuelan o nadan en la genética de las diásporas. “La sangre llama”, dice “el viejo y conocido refrán”,[ix] por lo cual un conflicto clasista y racial insomnia en Fortaleza. El gobernador Luis G. Fortuño Burset se aflige ante el espejo porque no luce como se vela. La raza lo persigue. La cómica.[x]

Nada parece tanto a una ausencia de prócer como alguien que ha hallado su doble en una caricatura,[xi] símbolo de travesura o reducción del adulto. Nada tan peligroso como Hitler con semblante de bebé.

Primeros meses: Cuando, en la foto, el candidato a gobernador lleva la partidura al lado y no un “lambevaca”, como el alcalde de San Juan…

Etapa 1: Cuando el candidato que aparece, y parece un don nadie, rapta la confianza de “los nadies, los ningunos, los ninguneados”[xii] que superpueblan la pobreza…

Etapa 2: Cuando la inocencia de ese rostro impone lo contrario a sus promesas de campaña…

Etapa 3: Cuando esa cara inocentona emprende acciones represivas como el desempleo general y desorganizado, la activación armada, la privación de alimento a personas que ejercen el derecho a huelga…

Junior: Cuando una faz, lo más “naíf” y “tranquilein”, acude a la Iglesia (la que sea) para que ésta resuelva lo inoficioso en el Estado…

…estamos ante el fascismo Gerber: estrategias absolutistas divididas por etapas de crecimiento que hasta un recién nacido puede digerir.

Un gobernador tiene que hacer lo que un gobernador tiene que hacer, pero un gobernador tiene que hacerlo… bien. Como cuando, según veo en el fondo de la taza de café, el individuo se mudó de Washington a Virginia con bastante antelación para evitar pagar por los estudios universitarios. Eso sí es estrategia.

Luis Fortuño Burset, rescato de la memoria—y de Wikipedia—, fue miembro de la Junta de Directores del Sistema Universitario Ana G. Méndez (SUAGM), y se ufana en desmantelar el sistema público de educación superior para venderlo por recintos o servicios a instituciones que le garanticen una buena paca de billes cuando Puerto Rico, según vaticina mi quiromancia a la mano sucia de la Tierruca,[xiii] lo despida de su puesto, por supuesto. Debido a tales intereses no tan aislados de su futuro como ex gobernador (“gobernador desempleado”), el Primer Ejecutivo refleja dominio de los intríngulis de la IUPI. Y lo refleja, porque de espejismo se trata.

En parte, sí.

En parte, no.

¿En qué consiste el “en parte sí”? En la manipulación del Presidente, de los Rectores, de la Junta de Síndicos: claque domesticada, envenenada de poder; gente cuyo estatus social alucina con la cabeza de lxs pobres como escalones (eléctricos, demás está decir) para subir con arcas llenas y herederxs sedientos de promesas.[xiv] La excusa perfecta emergió con el déficit presupuestario del país. A la manada de hidalgxs nuevxs se afilian:

  • Jaime “Such is Life” González (phylum myxozoa),[xv] quien le restregó al municipio de Ceiba el arrebato de tierras;
  • Marcos Rodríguez E(ne)ma, quien  merece varias dosis de su segundo apellido;
  • Angry Rivera, presidenta de la Yunta de Cínicos, y
  • José Ramón, alias “El Mono”, quien no es “de la Torre”.[xvi]

Todos marchan bajo la batuta del Presidente del Partido Nuevo Progresista (PNP), cuyos poderes fiscaliza otra horda silenciosa de acreedores que atropella al País con la mera sombra de su mano.

Las obstrucciones orquestadas por el PNP contra los procesos democráticos en la UPR se dan de la siguiente manera:

  1. El presidente de la Universidad asume postura de pater familias para que sus hijos lo obedezcan.
  2. Aumentan los miembros de la Junta de Síndicos para aplastar disensiones en casa, por si falla el #1.
  3. La Cámara de Representantes y el Senado legislan contra la libertad de huelga, por si el #2 se muestra inútil.
  4. Aumentan el número de jueces en el Tribunal Supremo, por si las moscas con el  #3.

¿En qué consiste el “en parte, no”? En que al Gobernador de Puerto Rico lo preside—a su vez—el Pueblo, grupo que no se ciñe a las normas y reglamentos del Sistema Universitario Ana G. Méndez, ni al caudillismo nefasto de un ¿líder? simpsoniano a quien el Colegio Marista, Georgetown University (and the) University of Virginia no le proveyeron las herramientas para funcionar a la altura histórica del siglo, del milenio que le tocó vivir. Le bastan un plumazo o un telefonazo para movilizar la Ley, el Orden, la “Seguridad Pública” y acorralar al Pueblo en la pública inseguridad.

La brutalidad policíaca de Puerto Rico ha llegado a la Universidad, aunque el índice general de ingreso ha dejado a sus miembros rodeando los portones. Los guardias enseñan su número de placa; la multitud combate con su número de estudiante… primera y definitiva diferencia. Resulta irónico y lamentable que El Largo Brazo de la Ley carezca de tacto para detectar el mayor acto de rebelión ocurrido ante él: el fracatán de gente neutralizando con arte a ese Brazo entrenado para apabullar la efervescencia con gatillo, macana y puñetazo. Cuando afirman idiosincrasia, lxs artistas cuestionan las “tácticas operativas” del Estado, sus semillas de muerte, su llamado a la memoria corta o a la desmemoria. Los policías se uni-forman; el arte se camufla.

He ahí una razón por la cual el Estado cercena las humanidades. La filosofía y las artes le tambalean el pensamiento y plantan resistencias. El razonamiento pregunta; la pregunta molesta, y la opresión se vuelca contra estudiantes y profesores, no por lo que son, sino por lo que representan. Una clase intelectual bien puesta influencia la conciencia.

Por esto, se mueven borrachos de humo los labios de Sabina para rezar: “Que los que maten se mueran de miedo”.[xvii] A este respecto:

1.  Gabriel Laborde Torres no tiene miedo.

2.  Santiago Velázquez Lamela no tiene miedo.

3.  Verónica Guzmán Correa no tiene miedo.

4.  Aníbal González Mictil no tiene miedo.

5.  Adriana Berríos Pérez no tiene miedo.

6.  No tiene miedo María Carruthers Ferrero.

7.  No tiene miedo Arturo Ríos Escribano.

8.  No tiene miedo Rashid Marcano Rivera.

9.  No tiene miedo Giovanni Roberto Cáez.

10.   Ni tiene miedo Waldemiro Vélez Soto.

11.   René Vargas Martínez,

12.   Adriana Mulero Claudio,

13.   Jean Carlo Bonilla Rivera,

14.   David Carrasquillo Medrano (y)

15.   Aníbal Núñez González, ensayan, novelerean, comen poesía, pero no comen cuentos.

16.   José García Oquendo,

17.   Miriam Ruiz Rapale,

18.   Ian Camilo Cintrón Moya,

19.   Rosaly Motta Márquez,

20.   Roberto Thomas (y)

21.   Víctor Rodríguez, defienden los derechos de izquierdos y derechos.[xviii]

Simple. Quienes no matan, no tienen por qué temer.

Pseudoconclusión

Yo defiendo.

Vocifera Moca a un volumen 5.7 en la escala Richter, que José Pérez no tiene miedo. Ondulan en el Atlántico por arriba y en el Caribe por debajo,[xix] las banderas de que Ángel Santiago Díaz tampoco tiene miedo… Los aires soplan su recado y, abierta en su perfume, la rosa de los vientos suelta a los cuatro puntos cardinales y a sus intermedios, el mensaje de que Gabriel Ernesto Muriente Pastrana, mi ex alumno, mi amigo, habrá conocido el miedo, pero hace rato le brincó por encima.

Predicciones 2011-2012

Hoy, en pleno ejercicio de mis facultades intelectuales y espíritas, me uno a astrólogos y mentalistas para incriminar… porque Yo [también-también] acuso.[xx]

Asamblea de nubes y nubarrones. En los coliseos, las máquinas de humo prenden solas su efecto especial. La bruma desarropa el mar. La neblina abandona montañas. Se reúnen cinco sabidurías. Vapores marítimos y terrestres nos arropan los pies. Parecemos santos posados sobre La Mano Poderosa. Nos enganchamos un quinteto de aureolas doradas de plástico con un peine. Me siento hermano de san Martín de Porres. Reitero: cinco sabidurías somos, y echamos pa’lante el oráculo.

Walter Mercado alza los brazos, arropa con su capa dos metros de aire, eleva los ojos. A la par, se despeja un roto en la capa de ozono. Destellan cuerpos celestes. Walter observa a Júpiter ensartado en el aguijón de Escorpio.

—Mensaje astral —pronuncia Mercado—: Escorpio es el signo zodiacal del Gobernador. El Júpiter clavado en la puya, ¡mírenlo!, es el Pueblo de Puerto Rico. Es preciso cortarle el hilo a la chiringa que vuela el gobernante al sur de El Morro para que pierda su… fortaleza. Si no lo hacemos, el Peor Pastor desarticulará la Universidad para venderla al Mejor Postor (SUAGM). En otras palabras, ya yo apoyé a la nieta de Trujillo cuando comparecí a la presentación de su libro en San Juan. O sea: ya elegí a mi dictador. Ahora les toca a ustedes acoger a éste o tirarlo a la calle.

El soplido que suelta la walteriana capa alborota las páginas del periódico Primera Hora, emborusa su fibra empapelada, despampanilla una foto en blanco y negro de Rukmini, quien aprovecha el tiempo libre que deja su devoción a Krishna, para dedicarse al horóscopo. Decreta:

—Acuario (20 de enero al 18 de febrero): Éste es el signo de la migración marítima. El que por fin llega a nuestras costas, trabaja, come y aumenta Libras. Al que cae al mar se lo comen los Piscis. “Peligro, peligro”, dice el signo. Aquí se imita lo peor de los Estados Unidos. Igual que en Arizona, igual que piensa hacer Oklahoma, se aprobará una ley contra todos los inmigrantes,[xxi] en especial, los dominicanos. Oportunidad de hoy: Viaje. Números [telefónicos] de [mala] suerte: 367-8866… FOR-TUNO.

En la rutilancia opaca del ojo derecho de Rukmini en la fotocopia, se materializa la figura de Anita Cassandra, Primera Mentalista de las Américas! (según su website).[xxii] Su expresión congelada remite a imágenes clásicas de Iris Chacón. “Cassandra”, “la que enreda a los hombres”, pitonisa condenada a que nadie acredite su clarividencia después que Apolo le escupió la boca. Sus labios anuncian:

—Les dije que no escogieran a un candidato nacido el día de Halloween. Pero me hicieron caso… o-mi-so. 31 de octubre y a media noche. ¿A quién se le ocurre, boricuas todos? Echándole un ojo a la carta astral que le hice mediante www.losarcanos.com,[xxiii] Urano en la Primera Casa dice: “…testarudo, individualista y le desagrada cumplir las normas o pautas sociales. Le agrada ser diferente y disentir absurdamente sólo por placer”. La cuadratura del Sol con el Ascendente, refleja que “…está muy satisfecho consigo y con su ego como para supeditarse a alguien que considere inferior”, y también revela que “…cuando por fin tiene que enfrentar fuerte competencia…puede recurrir a la fuerza bruta… Sabe bien cómo hacer amigos e influenciar en ellos, y usa sus talentos eficientemente, usualmente con fines egoístas y premeditados”[xxiv] —solloza la Primera Dama de la Esfera Celeste y prosigue—. Yo lo había dicho, Pueblo, pero sea maldita la baba de Apolo y su falta de venia en mi boca.

Entonces, Cassandra arroja una brisca sobre la mesa. Se mezclan formas, se reforman, se transforman. En el rectangulito de cartulina, se dibuja a la embajadora del Partido Popular Democrático para las constelaciones, Vivian Carla, quien truena su voz hacia la estratosfera:

—Puerto Rico: funcional analfabeta. He ahí el lastre de la deserción escolar. Hasta la agente de la policía Migdalia Rosario, directora del Programa Graduado de Lingüística, y el efectivo policial William Concepción, miembro de número (de placa) de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, saben que “For-tu-ño” y “For-tu-na” no son sinónimos, homónimos, ni demás “-ónimos” adyacentes. Desde el apogeo romano, la Historia rumora que no hay peor destino que morir despachurrado por la Rueda de la Fortuña. Ese ente tiene el 666 bajo el mazo de pelos que le empeluca el sobaco izquierdo. Háganle una partidura y verán.

A tenor con estas consultas, predigo:

—El último despido masivo del tsunami de desempleos que anega la Isla, se verá en las elecciones de noviembre de 2012 bajo la columna del PNP, a menos que haya un apagón como el de las elecciones del ’80.

Manifiesto que tengo miedos. Temo que se hunda la Universidad de Puerto Rico a través de legislaciones que aplasten los diálogos y las dinámicas de no confrontación. Temo que se fuerce a los profesores para comprometer sus lealtades o a renunciar. Temo por quienes abandonaron el barco cuando vieron malas y no buenas, así como por aquellos activistas patrocinados con dinero legislativo, porque alguien descubrió una cifra y se la puso de bozal. Temo que se retrasen los procesos con los fines de que la UPR pierda acreditaciones, de que las instituciones privadas del país hagan leña del árbol caído. Temo que la “pausa” en el departamento de Estudios Hispánicos y limosna a la que se ha obligado a Literatura Comparada[xxv] sólo cumplan la finalidad de adelantar la agenda del “English Only”, en estos programas también se imparten cursos de contenido para los candidatos a maestros de español en la Universidad. Temo que ese cierre contagie al resto de las divisiones hispanistas del Sistema. Temo que los pobres y trabajadores de la Isla no cuenten con un sistema público de educación superior que los represente. Mi temor se mira las bolas de cristal y predice:

—***Bola izquierda: La huelga terminará en nada. Tras tanto forcejeo, nadie sacrificará las vacaciones reservadas en Santo Domingo o Barcelona o París o Buenos Aires. Enclaustrados, síndicos y profesores discutirán: “Los muchachos ya pelearon mes y medio. Tuvieron su rebelión de turno. Nos levantamos con ellos, y hasta happy se han puesto. Es hora de regresar a los salones porque este Gobernador se amparará en la Ley 7 y nos va a despedir. Cuidado, compañeros, porque, con la emergencia fiscal, la permanencia está en la cuerda floja. A la larga, los estudiantes se irán. Todo tiene un límite. Hay casas y carros que pagar; familia que mantener. Convenzamos a los alumnos de que son unos héroes y de que ya han logrado suficiente”. || ***Bola derecha: Por fin, despertará el boricua sin gritar “coño”; habrá entrampamiento administrativo caído directamente de la Torre; violencia y muerte habrá; arrestos, persecuciones, pero, finalmente, presenciaremos lo que se conocerá como “la caída de Fortuño”.[xxvi] || ***Que, entre ambas bolas, nos ayude Dios.

A tenor con mi temor, y con honestidad, Yo [me] acuso.

Conclusión

Yo: uno de los tantos pecadores a quienes Dios perdonará por arrepentimiento genuino. Yo: puertorriqueño contra las prácticas clasistas, racistas, homofóbicas, opresoras con que el nefando Gobernador pretende empobrecer al Pueblo puertorriqueño económica, educativa y culturalmente. Desde mi pseudónimo, Eniocuadrado, hasta mi nombre completo, de cuya realidad suelo dudar después de The Matrix, condeno el proceder antidemocrático que acontece en la Isla, sobre todo en la Universidad de Puerto Rico, y el cual recae sobre el Presidente del PNP.

Partido Nuevo Progresista. Gran mentira. Como el ELA.[xxvii] “Progresista” no es. “Nuevo”, ni pensarlo. Imagino que voté por… “Partido”. Puerto Rico: conjunto de ideologías que, por llamarse “partidos”, se han hecho pedazos.

Ninguna letra le ha dolido tanto a mi mano de escritor como la equis con que apoyé a F. Su inicial: su calificación. F le ha cortado las patas a su Estadidad, única empresa en la que obtuvo “A”. Y lo digo yo:

  • Hijo de don Lile, conserje entregado a su trabajo en un Centro de Cuidado Diurno y que quedó en la calle con el primer machetazo de desempleos del Gobernador.
  • Inspector en Propiedad por el PNP en colegios de votación, que me aprendo de memoria los manuales de la Comisión Estatal de Elecciones.
  • Votante íntegro bajo La Palma porque La Pava jamás movió una pluma cada vez que los huracanes nos destrozaban la casa.
  • Único hijo de mis padres que continuó en la escuela gracias a que el alcalde PNP repartía efectos escolares al inicio de cada semestre.
  • Que marqué “Bicameralidad”, ¡y maldita sea!, no porque perdí, sino porque la mantuvieron, aunque el Pueblo exigió su eliminación.
  • Loquita de avanzadas estadistas[xxviii] que jamás grito, para cuidarme la voz, pero que me uno a los gentíos para favorecer las estadíst(ic)as.
  • Hijo de un señor autodenominado “republicano” sólo porque la palabra le recuerda a Ferré, pero quien aún no se percata de que piensa como demócrata.
  • Hijo de una boricua de corazón Popular que murió votando PNP luego de que los suyos la humillaron públicamente en la alcaldía por no tener baño en la casa (lloró  hasta dormirse cuando se encontró de vuelta con nosotros).
  • Consciente de que los pobres agradecen a quienes corresponden su esfuerzo de supervivencia.

Hoy, ese hombre no nos ayuda a sobrevivir. Sigo creyendo lo que creo, pero no creo en quien creía. Me hubiese agradecido su elección si no hubiera visto lo mirado, si no escuchara lo que escucho o supiera lo que sé. Sin embargo, escribo porque los dolores y los años, junto al aleteo de cualquier pichón de dictador, temprano o tarde,

disminuyen

fantas-mean

y

desapare…

Yo también tengo fe y voto.

Yo te boto, Luis Guillermo Fortuño Burset.


[i] Esta misiva es un escrito de ficción, de ficción masiva. Cualquier tangencia con la realidad, se va por la tangente.

[ii] La palabra “abierta” fue corregida por la agente policial Migdalia Rosario, autora de los términos “estecosaurio”, “tiranosaurio rojo” [¿Rex o red?], “Jurasis Park”. Rosario ha sido reclutada por José Ramón de la Torre, presidente de la Universidad de Puerto Rico, como directora del Programa Graduado de Lingüística. [Reproduzco sus contribuciones al Tesoro Lexicográfico del Español de Puerto Rico, recopiladas el 21 de mayo de 2010, en las siguientes fuentes de referencia: http://www.facebook.com/album.php?aid=438888&id=504165187&ref=nf#! y http://sites.google.com/site/pigvillepr/].

[iii] Preferir “votador” en vez de “votante”, es una deuda impagable que debo al efectivo policía William Concepción, gracias a quien el DRAE incorporó los términos: “balian” (por “valían”), “vexes” (por “veces”) y “reggue” (por “reggae”). “Que se ponga bruto pa vaciarle este rifle” constituye el discurso de ingreso de Concepción a la Academia Puertorriqueña de la Lengua como miembro de número (de placa). [Citas tomadas el 21 de mayo de 2010, de los siguientes espacios virtuales: http://www.facebook.com/album.php?aid=438888&id=504165187&ref=nf! y http://sites.google.com/site/pigvillepr/]. Aunque ambos conceptos son correctos, el electo—según Concepción—le da más caché al título.

[iv] Calificativo con que denominan algunos policías “a gentes” de la Universidad de Puerto Rico, en especial, del Recinto de Río Piedras (http://www.facebook.com/album.php?aid=438888&id=504165187&ref=nf#! y en http://sites.google.com/site/pigvillepr/). [Fuentes consultadas el 21 de mayo de 2010]. En mis tiempos de estudiante rebotando por la IUPI, llevé el pelo casi por los hombros (alisado, ¿cómo más?), embloweteado; vestía camisetas adheridísimas, pantalones cortos con estampados de florecitas y zapatos negros de plataforma con suela blanca. Era mi “Espíritu libre”, según pentagramas de Ednita Nazario.

[v] Canción: “Noches de boda”.

[vi] He aquí una nueva modalidad de “lenguaje emancipado” en cuanto al discurso de género. De “los puertorriqueños” (incluidas las mujeres), se pasó a “los(as) puertorriqueños(as)”. Luego, la fiebre virtual trepó la arroba a la pasarela: “l@s puertorriqueñ@s” (esto añadía la ventaja de ahorrar espacio en el papel, aunque—visualmente—la “o” arropaba la “a” y se preservaba la hegemonía masculina). Actualmente, prolifera el uso de la equis para evitar la prevalencia de un género. Mediante este recurso, la “X” tacha, anula los poderes. Además, esa es la letra que mayor dolor me ha ocasionado, quiero deshacerme de todas.

[vii] Canción de la intérprete chilena Myriam Hernández.

[viii] Préstamo de la Dra. Rosa María Juarbe (UPR-Río Piedras).

[ix] Tomado de El Chapulín Colorado.

[x] Adaptación del título de Rubén Ríos Ávila (La raza cómica), quien a su vez acuña La raza cósmica, de José Vasconcelos.

[xi] La comparación entre el actual Gobernador de Puerto Rico y el personaje Milhouse, de Los Simpsons, ha alcanzado tal difusión que hasta el Primer Ejecutivo la ha asimilado, como era de esperarse. El primer enlace detalla la aceptación del hecho. (http://elcirco.net/EkpVFkEAZpGYsGJHgs.html; http://reavel.blogspot.com/2008/03/milhouse-gan.html; http://holapuertorico.blogspot.com/2008/08/castro-de-font.html). [Fuentes consultadas el 25 de mayo de 2010].

[xii] “Los nadie”, poema de Edudardo Galeano.

[xiii] Referencia al poema del mismo título escritor por Virgilio Dávila.

[xiv] Página cibernética http://www.fortunogobernador.com/. En la sección Compromiso contigo, bajo Alivio para tu bolsillo, se destacan: —Cero ($0) contribuciones para más de la mitad de nuestra clase trabajadora; —9 de cada 10 contribuyentes pagarán hasta 50% menos; (…); —Creación de miles de empleos y nuevos negocios en el sector privado. (He ahí el problema mayor, del que nadie se percató.) [Fuente consultada el 25 de mayo de 2010].

[xv] Parásitos: “animales moco” (Tabla en: http://es.wikipedia.org/wiki/Filo). “…podría suponer el eslabón perdido entre los mixozoos y sus ancestros pluricelulares” (http://es.wikipedia.org/wiki/Myxozoa). [Citas sustraídas de las fuentes consultadas el 25 de mayo de 2010].

[xvi] “Mono”, hijo de “Mona” (Marti). Sin embargo, tal afiliación zoológica está en entredicho debido a su vicio legendario de consumir carne medio cruda (medium rare) en los restaurantes, lo cual le ocasionó un padecimiento cardíaco. Se ventila que su afición por la sangre resultó crucial para su designación como presidente de la Universidad. Aclaración: José Ramón no es “de la Torre”, pero tampoco es de “El Sótano”.

[xvii] Canción: “Noches de boda”.

[xviii] Lista de acusados por la Universidad de Puerto Rico el 19 de mayo de 2010. Tomado de la demanda civil número KPE2010-1514 (904). Antes de surgir el pliego acusatorio, se convocó a negociaciones a las cuales los representantes de la Universidad no comparecían. Tales ausencias respondían a una estrategia para esperanzar la buena fe, ganar tiempo e identificar a los huelguistas que servirían de chivos expiatorios.

[xix] “Arriba” y “abajo”: términos más aventureros que “norte” y “sur”.

[xx] Me hago eco del título que Émile Zola utilizó a favor del capitán Alfred Dreyfus (http://www.ciudadseva.com/textos/otros/yoacuso.htm) y que Pablo Neruda rescató para su discurso “en el marco de una publicación de la ley en defensa de la democracia” (http://es.wikisource.org/wiki/Yo_acuso,_de_Pablo_Neruda). [Fuentes consultadas el 25 de mayo de 2010].

[xxi] Ley 1070 aprobada en 2010 (http://www.azleg.gov/legtext/49leg/2r/bills/sb1070h.pdf). Ver también: “Oklahoma Immigration Law: Conservative Lawmakers Want Bill like Arizona”, The Huffington Post, 29 de abril de 2010. Recuperado de: http://www.huffingtonpost.com/2010/04/29/oklahoma-immigration-law-_n_558002.html. US Politics Today, en el artículo “17 States Now Filing Versions of Arizona’s Immigration Bill SB 1070”, informa que Minnesota, Missouri, Nebraska, Nevada, New Jersey, Ohio, Pennsylvania—entre otros estados—se preparan para redactar versiones de esta ley. [Fuentes consultadas el 25 de mayo de 2010].

[xxii] Aclara el efectivo policial William Concepción, miembro de número (de placa) de la Academia Puertorriqueña de la Lengua, que “primera” (http://www.anitacassandramentalista.com/index1.cfm) no significa “mejor”. [Fuente consultada el 24 de mayo de 2010]. Además, condena la ausencia del primer signo de exclamación en el eslogan.

[xxiii] Carta astral a Luis G. F. B. Obtenida de: http://www.losarcanos.com/carta-astral-resu.php [el 24/05/2010 12:06:48 p.m.]. Fecha de nacimiento adjudicada: 31 de octubre de 1960; 0:00 AM.

[xxiv] Las citas son fieles a los resultados provistos por el análisis de la carta astral fabricada.

[xxv] Garriga, Laurie. “‘En pausa’ el Programa de Estudios Hispánicos”. Diálogo digital. Viernes 14 de enero de 2011. Recuperado de: http://www.dialogodigital.com/index.php/Dialogo/Noticias/U.P.R.-Extramuros/En-pausa-el-departamento-de-Estudios-Hispanicos.html, y Ríos Ávila, Rubén. “Literatura Comparada inicia campaña por donaciones”. 80 grados. Viernes14 de enero de 2011. Recuperado de: http://www.80grados.net/2011/01/literatura-comparada-inicia-campana-por-donaciones/.

[xxvi] “Gobernador Luis Fortuño sufre caída en residencial Las Margaritas en San Juan”. El Nuevo Día. Miércoles 9 de junio de 2010. Artículo periodístico recuperado el mismo día, de:

http://www.elnuevodia.com/gobernadorsufrecaidaenresidenciallasmargaritasensanjuan-720424.html. Vídeo en: http://www.elnuevodia.com/videos-fortunosecae-162089.html.

[xxvii] Estado Libre Asociado de Puerto Rico (nombre oficial de la Isla).

[xxviii] Los gays han probado ser especialmente útiles para tirarse a la calle con latas vacías y recaudar dinero para los partidos políticos. Lxs candidatxs a alcaldes(as) y legisladorxs también reclutan a lesbianas y homosexuales para amanecerse en caravanas y limpiar locales después de los triunfos eleccionarios o de las fiestas para funcionarixs de colegio. Además, les confían sus campañas para que las produzcan como espectáculos. La manipulación de esta colectividad se debe a que muchos de ellos no tienen hijxs, sienten la necesidad de probar sus capacidades y todavía fantasean con que se les hará justicia.

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ene 9

Alter, Vallejo y yo

Publicado por: Marcelino Canino el Domingo, enero 9, 2011 en Cuentos, Narrativa

Alter, Vallejo y yo
Marcelino Canino Salgado
 
 
“A veces  en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.”
( Arte poética, Borges,  El hacedor, )

 

“Eres el otro yo del que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura;
me buscas y es inútil estar ciego.”
(J. L. Borges, Al espejo)

 
Aquella noche llovía a cántaros, y el viento rugía estrepitosamente. Recordé a Wuthering Heights y me sonreí con melancolía. Siempre pensé que aquella novela era emblemática de los amores imposibles y obcecados. En cierto modo aquella narración había marcado la segunda mitad de mi vida consciente cuando ya empiezas a sentir repugnancia por muchas de las extravagancias de Darío. Pensé que debía hacer unos apuntes sobre lo que pensaba, pues al otro día reuniría al grupo de estudiantes del curso de Crítica literaria que dictaba en la Universidad. Aunque la mayor parte de alumnos eran conspicuamente inteligentes, les faltaba pasión para entusiasmarse por estos temas. Casi todos habían sucumbido ante las seducciones del estructuralismo crítico literario, y otros ya se habían convertido en fieles e inclaudicables adeptos de la sociología de la literatura. Pero yo cumplía al pie de la letra con el programa del curso y en pocas ocasiones intenté disuadirlos. Yo también tuve mis flaquezas en los periodos de formación. Sucediera lo que sucediese, cumpliría con el curso tal y cual estaba diseñado… Tranquilo con mi decisión me fui  a la cama, esta vez me burlaba de Nervo y el morbo de su inmóvil amada que nunca me pareció tal. El narcótico medicamento me llevó hasta confines lejanos y desde ese momento en que creí haberme abandonado en la plena inconsciencia no recordé nada más hasta que sonó fiel e imprudente la campanilla del Westclock.

Ya a las 4 de la madrugada estaba de pie y camino a la ducha. El ritual era siempre el mismo: impecable aseo, desayuno frugal ( pues a las diez tomaría una merienda), y, una vez vestido y hecho el lazo de la corbata, procedía a otro ritual muy importante para mi: peinarme cuidadosamente, perfumarme con aromas cítricos o de lavanda y hasta sándalo de la India. Siempre recordaba aquella frase  etopéyica de mi padre que, cuando pretendían herirlo u ofenderlo decía: “Yo, yo soy como el sándalo que perfuma con su savia al hacha que le hiere”. El público lo aplaudía muchísimo, mas para mi era una triste confesión de su profunda incapacidad para defenderse de sus agresores.  Sumido en el más trapense de los silencios pensaba que jamás sería como él. Creía que uno, solo tenía dos mejillas, a la tercer ofensa había que demoler al adversario. No fueron pocas las ocasiones en que me sentí sándalo herido. Y si algunas personas se perfumaron con mi savia, no fue intencionalmente.

Terminados los rituales, tomé la mochila con los libros de textos, etc., revisé toda la casa, me fui a la cochera, y desde ahí me dirigí a la Universidad que estaba localizada en la ciudad de Río Piedras a unos 40 ó 45 minutos con vía franca y, quizás, menos.

Todavía seguía lloviendo y era natural que ese día el tránsito transcurriera más lento que de costumbre. A la salida del pueblo siempre me esperaba un joven estudiante universitario a quien cordialmente le hacía el favor de llevarlo a la Universidad. Era una persona afable, muy callado y sencillo. Para mi no era nada problemático el darle “pon” como los estudiantes denominan a un aventón, el hitch hike de los norteamericanos. Se convirtió en una especie de casi -silente compañía.

Al reducir la marcha del auto, en la zona donde solía recoger al joven estudiante, no logré divisarlo por ningún rincón. Como llovía copiosamente pensé que se había quedado dormido. De pronto sonó mi teléfono móvil y al contestar me percaté que era la señora madre del estudiante que, disculpándose por el hijo, me comunicó que éste estaba ardiendo de la fiebre a causa de la gripe y no asistiría a la Universidad; me suplicó, además, que lo excusara con sus profesores a quienes yo conocía. Durante la llamada, casi sincrónicamente, me había detenido ante la luz roja del semáforo que queda a la salida del pequeño pueblo. Lamenté la falta de compañía y, como sustituto, decidí escuchar la radio. Pero mi cabeza estaba tan ocupada pensando no sé en qué cosas que solo podía compararse a un manicomio de pájaros cantando un aria de Rossini. Fue entonces que desde el  asiento delantero acompañante escuché un tenue voz que me decía: ¿No va usted a escuchar el concierto matinal? Era una voz muy familiar, entrañablemente familiar… Pero al mirar hacia el asiento no vi absolutamente nada; además, mi mochila estaba sobre el asiento, así que supuse que eran voces imaginadas. Por el espejo retrovisor eché una mirada y tampoco había persona alguna. Sintonicé la emisora acostumbrada y ya estaba casi al finalizar el primer movimiento de  la Cuarta sinfonía de Brahms.  Pensé que me vendría bien a mi ánimo un poco confuso una inspiración teutónica, romántica, enardecedora y contradictoriamente lírica… Mientras pensaba y ajustaba el volumen de la radio, escucho nuevamente la afable voz del emisor misterioso. “Buen comienzo para un día tan lluvioso”. Recuerdo que una mañana parecida recitó aquel poema de César Vallejo que decía… “ Me moriré en Paris con aguacero…”  y, desde ese punto, junto a aquella voz, casi al unísono, seguí los versos…

un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

Las dos voces callaron por un largo instante… Hasta que la profunda voz amiga, me requirió: ¿ Y no va usted a explicarme el poema como suele hacerlo? Entonces reí a carcajadas  y me sonrojé al sentir la franqueza con la que aquella voz disparaba a quemarropa todo lo que sentía. Parecía no tener inhibiciones. Pero de inmediato pensé que sí las tenía, pues noté que seleccionaba cuidadosamente el léxico que utilizaba en sus expresiones. Y si seleccionaba, el acervo sería lo suficientemente amplio como para seleccionar… Todo este proceder me dio mala espina y guardé silencio.

–¡Contésteme!, me requirió enfático, pero amable…

Entonces le dije: Solo te brindaré mi opinión sencilla y sin complicaciones. A lo que la voz, con un poco de sorna dijo: Pues vamos maestro, mis oídos son suyos, lo que no implica que los suyos son mis oídos…

Pues bien, comencé… El poema es un soneto postmodernista pues la configuración de las rimas rompe con los patrones clásicos establecidos en el castellano por  Juan de  Boscán y Garcilaso de la Vega.  La asonancia de las rimas es curiosa pues remite la imaginación del lector a universos semánticos y etimológicos afectivos…  Se da en éste el fenómeno que Roman Jackobson denominó homoteleusis  asociativa. ¿ Comprendes?

–¡ Claro, maestro, usted explica muy bien!

–Gracias, pero no te prodigues… Ya sé que sabes que me encanta que me adulen, ja, ja, já, debilidad mía, de mi exacerbada megalomanía….

Seguidamente el  amable pasajero añadió:

–Pero el tema de la pasión de Cristo es un convite a la humildad, una especie de antídoto mágico contra la soberbia… Es natural que en los medios intelectuales haya un poco y, a veces, demasiado soberbia. Recuerdo que hace un año ofreció usted una conferencia sobre “La soberbia en el infierno de Dante”. Todos sus colegas y el estudiantado estábamos arrobados y sobrecogidos por sus interpretaciones. Pero lo mejor de todo fue el final cuando dijo: “Acepto estos aplausos sin soberbia, humildemente, con ustedes me siento como una luminaria”. Y comenzó a reírse a carcajadas… Fue cómico y espontáneo. Siempre he creído en el arte de enseñar divirtiendo.¿ Le parece?

–Sí, es cierto, apunté. Y tú, al estar en el auditorio fuiste cómplice de aquel circo intelectual, o simplemente de aquel circo, donde todos somos como la reina mora, “la que a veces canta y otras veces llora”.

Mas si te parece bien, volvamos al poema. No  cabe la menor duda, como ya has observado, que el poeta se identifica con la pasión de Cristo: un Jueves Santo,  conocido como el jueves de la agonía, las alusiones  a la soga y al palo con que le pegaban, los huesos húmeros quebrados… todos sintagmas que aluden al dolor, al martirio… Todo resumido en los sintagmas soledad, lluvia, caminos…

Entonces la voz afablemente apuntó:

–“Sobre todo el sintagma soledad… Creo que no hay que ser poeta para percatarse de que la soledad es un estado agobiante, aniquilador del yo. ¿ Será que de esa forma ejemplar se nos invita a la congregación, a la solidaridad ecuménica?  ¿Tiene usted algún comentario pertinente sobre el asunto que no resulte religiosamente proselitista?  Pues he pensado que hasta el mismo título del poema apunta a nuestras almas como sepulcros blanqueados… ¿ No cree usted?

–Bien sabes que, aunque no soy ateo, rehúyo las congregaciones religiosas, sobre todo a las fundamentalistas, especializadas en enajenar conciencias y caudales… Sobre todo caudales. Logran que su seguidores desprecien las riquezas de la vida mundana, pero se hacen depositarios de las mismas. El soneto que nos ha ocupado todo este trayecto de diálogo ameno, lleva como título: Piedra negra sobre una piedra blanca el que establece marcados contrastes alusivos a parejas de contrarios: negro/blanco, paz/ guerra, violencia/ amor. Y lo de negro sobre blanco, no sé por qué me hace pensar en el yig-yan de los asiáticos…  Será porque en el soneto hay una búsqueda por el equilibrio, por la suprema paz que es Cristo.  ¿Te parece?

– Bueno, profesor, no he comprendido bien; mi formación no alcanza todavía a su cultura interpretativa.

– No se trata de cultura, ni de límites, sino de capacidad de análisis. Me parece que haces bien en no aceptar lo que no comprendes. Eso es elogiable. Ojalá las demás personas pensaran como tú… Un estudiante  y así los estudiosos en general deben cuestionarlo todo, hasta sus mismas ideas… La duda cartesiana y un poco más…

Por cierto, como no te he visto, y en esta oscuridad no te puedo ver bien, no sé quién eres; no me has dicho tu nombre ni hacia dónde te diriges, ya casi estamos cerca de  mi destino y no sé si te encaminas al mismo final…

– ¡Oh, ¡disculpe usted, profesor! Cuando detuvo su automóvil no pensé que buscaba a otra persona, y como llovía copiosamente deduje que me ofrecía  un aventón hasta la Universidad. Como es persona harto conocida no tuve miramientos y abordé su auto confiado en lo que pensé o había intuido.

–¡Sí…?

Mi nombre es Mího Alter y por eso las amistades más íntimas me llaman Mialter. Aunque como usted, tengo pocos amigos. Creo que debemos aprender a hacer amigos. No sé si Dale Carnegie escribió sobre ese particular. ¿ Lo ha leído usted, maestro?

–No, para nada, detesto a los escritores pragmáticos o seudo pragmáticos. Aquellos que dan recetas para alcanzar la felicidad. La felicidad no se alcanza, me parece… La llevamos dentro…

–¿ Cómo mi voz?

–¿A qué te refieres, joven amigo?

– Me refiero a ese rayo de luz interior que nos dice si estamos en el camino correcto, o si por el contrario vamos errando, comprende uste?

Y modulando mi voz añadí:

–Ahora existe en los Estados Unidos una sociedad de aficionados a la filosofía, todos profesionales, pero no filósofos, académicos que abogan por “menos Prozac y más Platón”. Consideran éstos señores que en el fondo se su ser, cada cual sabe qué los aqueja, y poseen la percepción  profunda de cómo enfrentar sus problemas psicológicos que, al fin de cuentas son conflictos espirituales… Por eso me causó risa tu pregunta. Tal vez un poco ingenua, pero sincera; sobre todo porque viene de un ser intangible como tú, amigo Alter. Al fin de cuentas fíjate hasta donde nos ha llevado un poema de Vallejo. ¡Un poema! “Lo inefable de lo absoluto”, casi tan intangible como el alma humana.

– Jajajajajaaj… Lo peor de todo es que  por la oscuridad no puedo verte para reírme frente a ti. Haz dicho un lugar común, uno de los lugares comunes predilectos de los estudiosos de la metafísica cuasi ocultista New Age… Pero lo importante aquí es si verdaderamente estás convencido o no de lo que sientes y expresas. Cuando uno articula verbalmente los pensamientos, entonces los incorpora a su ser. Así pues, en este caso, el proceso es a la inversa: de afuera hacia adentro en vez de adentro hacia a fuera. ¿ Cuál es el verdadero interior del hombre donde habita la verdad?  O mejor dicho: ¿ Dónde yace el interior del hombre?

–La dejo en tu cancha…  Sonreí maliciosamente, pero me sentí avergonzado de trivializar lo que tal vez era una duda seria y auténtica para Alter. Casi siempre creemos que poseemos la verdad y que somos los que tenemos indefectiblemente la razón. Parece como si la soberbia nos cubriese desde el nacimiento y que ésta fuera invulnerable ante las aguas del bautismo. ¡ Vaya usted a saber!

Entonces, como para reparar el agravio que sumió a Mialter en una cavilación, le  dije:  Ya estamos cerca de la Universidad,  ¿a dónde conviene quedarte? Seguidamente me contestó amablemente:

­ –Donde usted desee, Profesor… Mis clases no comienzan hasta las 7 am.  ¡Perfecto!

–Aparcaré en el estacionamiento de la Biblioteca General, entre el Museo de Antropología e Historia  y la Escuela de Comunicaciones. Te invitaré a desayunar, la lluvia , los aguaceros de hoy jueves me han despertado el hambre. Caminemos hasta la Cafetería.

Hicimos la fila de servicio como todos los demás universitarios. Tome café con leche, cereal y un jugo de uvas. Malter tomó exactamente lo mismo que yo. Nos sentamos en una mesa recoleta, frente a frente, mientras seguíamos hablando. En cierto modo parecía que me miraba en un espejo un poco empañado por la humedad de un jueves lluvioso. Era como mi misma imagen con eco. En ese instante sentí que esa sensación la había experimentado toda mi vida. De pronto algunos colegas saludaban desde lejos con  sus manos de palomas y ojos escrutadores, como sorprendidos. Entonces Alter se percató que me miraban con extrañeza y escuchó decir a una de las colegas : –“El pobre hace varias semanas no está bien de sus facultades mentales, dicen que actúa extrañamente desde la muerte de la que fuera su esposa hace unos meses… Es digno de compasión; vive solo, tal vez por eso se la pasa hablando con fantasmas, sobre todo, los días de lluvia…” Al percibir lo que escuchó mi joven interlocutor, me sonreí piadosamente. Recordé aquellos comentarios de Francisco de Sales sobre el rumor y la difamación. No me afligí por mi, sino por la colega que, además, años atrás  había sido una de mis alumnas en los cursos del Doctorado y había conseguido relacionarse muy bien con gente de poder para que la ayudaran a  obtener una plaza de profesora.

Alter se despidió de mi y quedamos en  encontrarnos a las 5 en punto de la tarde, cuando regresaríamos al pequeño pueblecito de donde procedíamos, donde los aguaceros de un jueves oscuro y silencioso atenuaban y purificaban a nuestras enardecidas almas … Y así,  ya todo está, los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día mi rostro fue dejando en los espejos y los que iré dejando todavía… ese adverbio  impaciente, que como aquel poeta, temo todavía, todavía, todavía…

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.
( Borges, La lluvia)

Marcelino Juan Canino Salgado

1 y 2 de enero de 2011. Dorado, Puerto Rico

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jul 22

La novela Águila de Reynaldo Marcos Padua

Publicado por: Marcelino Canino el Miércoles, julio 22, 2009 en Narrativa, Reseñas

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Estructura épica en la novela histórica Águila , de Reynaldo Marcos Padua

Por: Marcelino J. Canino Salgado

Cuando yo estaba en prisiones
con lo que me entretenía
era con los eslabones
que mi cadena tenía…

( cantar popular)

La persona histórica de José Maldonado , conocido con los apelativos de Águila Azul, por unos y más tarde como Águila Blanca por otros, ha sido ambiguamente tratada por el juicio de historiadores contemporáneos que, a todas luces se afilian a la línea del puro y constatable documento histórico penal oficial. Sin embargo, el que fue mirado con ojos de cariño y admiración como héroe popular, fue también el abominable y temido delincuente enemigo de los terratenientes españoles y puertorriqueños explotadores del XIX finisecular. Esta dicotomía nos obliga a ser sumamente cautelosos con la lectura e intelección de documentos oficiales que sólo reflejan la óptica de los poderosos. Como contrapeso, no hay más remedio que acudir a las fuentes orales y a los testimonios de quienes conocieron o se relacionaron con la histórica figura.

Así puede observarse en las décimas que sobre el Águila escribió don Ángel Pacheco Alvarado, trovador natural de Peñuelas, a quien profesaba gran admiración y de las que cito solo tres estrofas:

I
Era José Maldonado
o Pepe, “El Águila Blanca”
hombre de palabra franca
y de espíritu elevado.
Muchas veces fue acusado
Por la insensata opinión
De bandolero y ladrón
Porque con limpia hidalguía
Los abusos combatía
De la hispánica opresión.

IV

Está José Maldonado
En varias fotografías
de Evaristo Izcoa Díaz
amigablemente al lado.
Así deja comprobado
Lo que “Águila Blanca” era
Junto a la figura austera
Del periodista y patriota,
Que luchó por dejar rota
La infame cadena ibera.

VI
Pepe fue un recalcitrante
Serio enemigo de España
Que la combatió con saña
Con corazón de gigante.
Boricua que en cada instante
Que de hacer algo tenía
Atacó a la policía
De aquel régimen despótico,
Porque luchaba, era lógico
Por nuestra soberanía.

El vilipendiado José Maldonado es para algunos historiadores y seudo historiadores un delincuente común. Para otros un héroe de la misma naturaleza que Robin Hood. Ricardo Alegría, quien recoge las décimas de labios del trovador peñolano, al reproducirlas en La Revista del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe, en una breve nota, califica a José Maldonado, “ El Águila blanca” como “ ilustre patriota”. Esa dualidad de criterios sobre el Águila Blanca queda magistralmente resumida en la Tercera parte de la narración de Marcos Padua, Capítulo 60, titulado Indulto (Páginas 165-167).

No queda lugar a dudas que, sobre todo, en la zona geográfica de Ponce, la figura de José Maldonado dejó una impronta indeleble en las almas de los ciudadanos humildes contemporáneos y coterráneos del notorio personaje quien sufrió presidio y las humillaciones más cruentas que podamos imaginar, generalmente por crímenes vulgares no cometidos por él. José Maldonado era en cierta medida un icono de la rebeldía y un desacralizador de un sistema plagado de injusticias contra los humildes y desprotegidos. Para el stablisment era un peligro en potencia y en acto. No había más remedio que destruirlo. El líder de las llamadas “partidas sediciosas” habitó en dos mundos: el del vituperio y el de la alabanza. Hoy, además de los juicios parciales de los historiadores, la cosa ha cambiado poco: José Maldonado habita en el mundo de una historia prejuiciada y oficialista y en un mundo más exquisito para su memoria: el mundo inexorable de la literatura, en la antesala del mito.

En efecto, cualquier persona de relativa instrucción cultural sabe el axioma de que “ la historia la escriben los vencedores” y a los vencidos solo les queda la añoranza, la melancolía: impulsos inestimables para la creación literaria y el arte en general. A los supuestamente vencidos y sojuzgados solo les queda el recurso del cantar folclórico, de la literatura…

El escritor puertorriqueño, Reynaldo Marcos Padua, conocido por sus innumerables publicaciones y aportaciones a nuestra literatura patria, rescata literariamente la figura histórica de José Maldonado de manera asombrosa. No se trata de una historia biográfica novelada fundamentada meramente en documentos, sino de una ficción narrativa donde la verosimilitud literaria se confunde con la realidad documental. Es un ejercicio excelente de lo que la “retórica” denomina “ ars invenit”, arte de la invención. Y Reynaldo Marcos Padua, literariamente ha logrado un meta-meta discurso literario, pues bajo la aparente narración novelesca nos ofrece una sabrosa epopeya criolla. Un análisis de la estructura de su narración nos lo demostrará.

La obra está dividida en seis partes a través de 85 capítulos de variada extensión, entre 1 y 10 páginas aproximadamente. Aunque enlazadas en sucesiones lógicas, cada parte es esencialmente autónoma. Hay, por otro lada una perfecta distribución isotópica entre los espacios narrativos y la semántica de los mismos, ejemplo de equilibrio en la fábula.

Comienzo in media res: La partida de sediciosos

El comienzo “in media res”, característico de las epopeyas clásicas, es empleado por el novelista para adentrar de inmediato al lector en la acción narrativa. La partida sediciosa, bajo la dirección de Pepe Maldonado acababa de incendiar un enorme cañaveral para crear la ruina de un portentoso hacendado y de esta manera hacerle sentir el poder de los que no tienen poder… La descripción vívida del incendio crea una atmósfera de sofoco ante el calor , y la magia de la sinestesia se hace notar entrecruzándose el sentido visual con el del olfato, además del auditivo: ¡una orgía de sensaciones diversas! que puntualizan el agitado ambiente rupestre.

No obstante la presentación inmediata de la acción delictiva, la novela comienza con un delicioso párrafo que nos parece una acuarela o paisaje propio de Francisco Oller:

“Durante la madrugada, cabalgaron por riscos y malezas, hasta el momento en que notaron el sol naciente. Al horizonte, una azulosa témpera transformaba en humo el rocío dispersado sobre hojas y tallos.”

O este pasaje con el que se inicia el Capítulo 25, Águila azul, sigue…

“ Apagaron el quinqué. La noche alzó las alas negras y pintadas de sueños. El sol se coló por las rendijas de la choza. Tan pronto amaneció, un haz de luz dio directamente sobre el rostro del visitante. Abrió los ojos y volvió a escuchar despierto el cantío del gallo que creía haber oído en entresueño”.

Y esta capacidad lírica no es extraña a la epopeya aunque lo esencial en ella sea lo narrativo, la presentación de la acción o las acciones en el proceso de su desarrollo.

Las caracteres y su presentación

Considero que en el sustrato anímico narrativo del “ingenio invenuit” de Marcos Padua quedó como fondo común a sus creaciones el modelo de la épica griega, sobre todo de la Ilíada , tal como la recoge Pisitrato en la versión que todos conocemos. Advierto que críticamente no pretendo hacer aquí un psicoanálisis literario, pero sí un asomo a las corrientes jungianas del inconsciente colectivo. Veamos:

En las rapsodias números tercera y cuarta de la Iliada, el poeta presenta detalladamente a los guerreros que toman parte en la contienda y señala las virtudes de cada uno de éstos, hasta llegar, finalmente, a la aristíada de Diomedes Tidida.

Marcos Padua hace lo propia al señalar los 13 miembros que, a parte de Maldonado, formaban la partida originalmente. Tanto el 13 como el 14, son números propiciatorios comunes en la tradición épica grecolatina e hispanorománicas. Después de la presentación de los miembros de la partida sediciosa, el autor dedica a los más importantes un capitulo por separado donde narra sus características y virtudes y, en algunos casos, como el del carbonero “el negro Sindo”, (hipocoro de Gumersindo) se sugiere una aristiada donde se pone de manifiesto su excelencia su “areté” respecto de la fidelidad guardada a Pepe Maldonado, el Águila…..

En esta galería entrelazada por caracteres y perfiles de los personajes, Marcos Padua entrevera elementos caracterizantes del Águila Blanca y sus hechos biográficos, muchos de carácter histórico, pero otros de naturaleza facticia, no ficticia y por eso verosímiles. Personalmente me conmovió el Cap. 4, Un niño en la cárcel, donde se llega al alma del preadolescente encarcelado mediante las cavilaciones y meditaciones sobre el color gris. Dice el narrador:

“El gris es también un color de muerte. En la vida, el color que a los ojos de un niño, envejecido de súbito, elimina los otros espectros de luz. Hay en el gris como un distanciamiento, una frialdad, cierta certeza de la libertad, el envés de la libertad, la imposible inocencia. Las lágrimas ya no son transparentes; sino grises, a través de las cuales el arco iris no se rompe en su prisma. Permite tan solo una triste mezcolanza de lo oscuro y lo blanco, como si la tiniebla y la luz cohabitaran en maridaje nefando. Cualquier niño en el campo ve las horas del día que no pasan y la noche es una huésped más, inoportuna, que le avisa del ahora en pausa, que ya el disfrute cambia, hay que irse a cenar, a dormir. Pero, la cárcel…”

No deja de apretarnos el corazón estos pensamientos y los siguientes párrafos que describen el angustioso tedium vitae de un mozuelo malamente apresado, sin otras consideraciones que la castigar los errores cometidos por un jovencito: ¡ La terrible y nefasta doctrina de los escarmientos!

La caracterización dinámica del protagonista se dispersa a través de toda la narración, solo después de concluida la lectura del texto nos queda una clara prosopografía tridimensional del personaje.

Prosopopeyas sorprendentes

Hay en la narración tres personajes etéreos, pero presentes, no se dejan ver, pero se sienten. Uno: el rumor, ronda por todos los espacios, se hace sentir de soslayo entre todos los niveles socioeconómicos. Y así, porque cuando se desconfía de las fuentes oficiales de información, no queda más remedio que prestar oídos a la murmuración. Entonces, el rumor hace de las suyas y propicia la intriga.

El otro personaje etéreo es el miedo, eriza la piel, acelera las palpitaciones del corazón, nos hace ver lo que no existe y nos impele muchas veces a realizar acciones equivocadas o irrisorias. El miedo, producto de la inseguridad, nos hace esclavos del absurdo.

De igual modo se presenta la etérea imagen del tiempo con su vestimenta siempre novedosa, pero imperceptible. Así cuando el narrador omnisciente escribe: “El año mil novecientos tocó a las puertas de un país desolado: trauma de una serie de eventos donde la prioridad de grande de como chico, potentado o peón, era simplemente satisfacer, en medio de la total desdicha, la cotidiana subsistencia.” Y es que el tiempo todo lo nivela, todo lo iguala. No podemos lidiar contra él: Sic transit gloriae mundi. Todo pasa, nada permanece…Y como dice una copla tradicional de matiz filosófico, cantada como consuelo por nuestros campesinos del pasado:

“Nada en esta vida dura
fenecen bienes y males
y una triste sepultura
a todos nos hace iguales.”

Los dos planos

Como en la épica clásica, en esta narración hay dos planos. No son dos estadios, uno divino, de dioses inmortales y otro de humanos mortales. Aquí, en la narración de Marcos Padua, el doble plano está constituido de un lado, por los poderosos, explotadores y usurpadores. No son eternos, pero se creen eternos, de aquí la sucesión de sus herencias y fortunas, generalmente mal habidas. El otro plano, el de los humildes, los pobres, los que luchan y trabajan de sol a sol, los explotados, tampoco son eternos, pero recuerdan entre sí a la esperanza de la eternidad, porque “bienaventurados los que sufren porque de ellos es el reino de los cielos”.

Ars amplificatio

Una de las características de la epopeya es su visión macroscópica de la realidad, coherente, no segmentada. Lo que es microscópico por naturaleza, alcanza la dimensión que proporciona el vidrio de aumento del cantor o autor. Los detalles, por breves que sean no pasan desapercibidos. Mas la fuente de macroscopía como arte de la invención para Reynaldo Marcos Padua, en esta obra en específico, procede del periodismo de finales del XIX.

Un escrito finisecular, impecablemente redactado con gran soltura por José Maldonado, no como auto-apología, sino más bien como explicación a la sociedad de la que, a pesar de todo, era miembro, constituye la principal fuente de información del laureado novelista Marcos Padua. El hecho no es solo una forma de tratar de salvar el pellejo y la proyección social de alguien a quienes los de arriba, los poderosos veían como un facineroso peligroso y hostil, confundido política y socialmente, si no muy por el contrario, una forma de exponer su propia verdad, la que debía ser conocida por los lectores de la prensa El Correo de Puerto Rico, sobre todo los de la región de Ponce.

Un Ulises incansable
Para buscar paz y tranquilidad y escapar de las injustas persecuciones contra su persona, José Maldonado acude al dominicano Sebastián Montesa a quien quisieron asesinar los conservadores, para solicitarle a éste que lo llevase consigo embarcándose ambos hacia Nueva York. Allí el Águila se presentó ante la delegación cubana y fue enviado a Cuba en una expedición, de la que regresa a Nueva York herido. Decide esperar las fuerzas expedicionarias que vendrían a atacar a Puerto Rico para volver en ellas a la Isla. El mismo Maldonado refiere:

“ Al fin volví a mi país dispuesto a vivir tranquilamente al lado de mi madre y de mis hermanos y trabajar honradamente para ser útil a la sociedad, pues no tengo más que 24 años, pero una lengua viperina, como si estuviéramos en tiempos de los españoles, me ha indispuesto con los jefes americanos, y se me persigue de muerte”.

El tema de la Némesis se manifiesta conspicuamente y José Maldonado, como si tratara de huir de su Moira fatal, termina aparentemente aceptando o reconciliándose con su cruel destino. La relación con Montesa, Deschamps y otros perseguidos lo impele a viajar a Santo Domingo y a rechazar los crímenes de Lilís y sus sicarios. Mas el norte de Maldonado fue siempre Puerto Rico y su destino final, la familia.

Así también el tema de la “menis”, presente en la cólera que ánima a José Maldonado contra el gobierno español, sus injusticias y sus seguidores incondicionales. Al principio la “menis” se manifiesta exclusivamente contra los hacendados afectos al régimen, más tarde, casi al final de sus años de rebeldía, pero con mayor madurez, la cólera parece encaminarse contra los nuevos invasores norteamericanos. De ahí el capítulo 50 donde el perspicaz narrador describe en una detallada écfrasis literaria la foto donde aparece el Águila montado a caballo, probablemente en el área de Guánica; estampa a la que nos referiremos más adelante.

Realidad y verosimilitud

Pero la literatura es mucho más que un entramado histórico, es en cierta medida un intento por expresar lo “inefable de lo absoluto”, un ennoblecimiento de la memoria colectiva cuando se trata de los asuntos del pueblo y del bien común. Reynaldo Marcos Padua ha enriquecido la base histórica del relato épico con la creación y concatenación de elementos afines a la época en que vivió el histórico personaje. La referencias a las creencia espiritistas, a las sociedades secretas como La Torre del Viejo, la búsqueda de tesoros y entierros perdidos y declarados y donados por almas en pena, la alusión a la invasión norteamericana a la Isla y a los cantares folclóricos que ésta inspiró en los trovadores del pueblo, los entretenimientos grupales de juegos de azar y las archiconocidas décimas sobre el tema de Carlomagno, Fierabrás y los XII Pares de Francia, el écfrasis narrativo de la foto del Águila y su partida sediciosa con la Monoestrellada flotando contra el viento como si fuera un ala victoriosa, aprecida en Our Island and their People, tomada el 4 de junio de 1899 y que Ricardo Alegría cree fue tomada en Guánica “donde Águila Blanca y sus guerrilleros tuvieron algunos encuentros con las tropas norteamericanas”.

Ambiente y atmósfera

Aparte del tema político y del de la venganza y Némesis, entre los recursos literarios empleados por el narrador, es encomiable su capacidad para la creación y recreación de los ambientes escénicos que oscilan entre la ruralía, los agrestes montes y los limitados contornos urbanos los que no se limitan a Puerto Rico puesto que Marcos Padua relata la estadía de José Maldonado en Santo Domingo. Los espacios narrativos son tanto abiertos como cerrados, públicos o domésticos. La entrevista de Maldonado con el Monseñor Oneida de Santo Domingo (Cap. 77) es un buen ejemplo de un ambiente cerrado e intimista. La multitud que se congrega cerca de la plaza en Ponce cuando Maldonado recibe el indulto, es ejemplo de un ambiente distinto, además de demostrar la capacidad de convocatoria que tenía el Águila no solo de adeptos y admiradores, sino de sus críticos y enemigos ( Cap. 60).
Pero tal vez la escena ambiental más sugestiva por lo que tiene de simbólica y sugeridora de interpretaciones, es la titulada Junto al río (Cap. 31) cuando el Águila se lanza a las aguas y se opera en él una especie de bautismo refrescante que le aclara sus pensamientos libertarios y su amor por la patria esclavizada por los españoles. La inmersión en las aguas del río le propicia una nueva reflexión sobre su vida y su destino. Finalmente: “Haló la brida de su animal y emprendió el descenso de la colina. Sabía cuán importante era la calma. Lo que se avecinaba era grueso de tragar”. Esta toma de conciencia de su responsabilidad como líder de la partida sediciosa, regirá sus acciones futuras. En este capítulo la narración alcanza matices de gran lirismo y delectación estética. El ambiente rupestre logrado mediante la descripción de bohíos, chozas, montes, quebradas, aperos domésticos y el lenguaje mismo, establecen los límites cronológicos y geográficos de la narración. Así lo podemos observar en el Cap. 24 cuando Águila se dirige al antiguo pueblo de Barros ( Orocovis), donde además del ambiente rural y humilde se percibe la atmósfera del miedo y contradictoriamente el espíritu de la hospitalidad. La atmósfera, ese estado especial de ánimo que se percibe en tal o cual ambiente, es elaborado por el autor con sumo cuidado y originalidad, por eso” el miedo es un bulto” dice el Águila cuando se enfrenta a un hecho sobrenatural inexplicable en el Cap. 18.

El lenguaje narrativo, caracterizante y ambientador

Una lectura superficial de la novela puede causarnos la impresión de que el autor tomó de modelo a los novelistas decimonónicos finiseculares como Manuel Zeno Gandía ( 1855-1930) autor entre otra novelas de La charca (1894); y más tardíamente al editorialmente resucitado Ramón Juliá Marín( 1878-1917), autor de Tierra adentro ( 1911) y La gleba (1912). Sin embargo esta impresión queda desleída generalmente a medida que comprendemos el mecanismo narrativo de Marcos Padua. No puede negarse un lejano eco de esa novelística que, el autor, académicamente, especialista en Literatura Puertorriqueña ha estudiado con cuidado y conoce al dedillo. Mas no se trata de un lenguaje epigonístico, sino más bien caracterizante. Si el protagonista y los demás actantes de la novela son decimonónicos, de nivel socioeconómico y socioeducativos populares, de limitada instrucción, el lenguaje tiene que obedecer a esos imperativos. Si bien es cierto que el autor emplea en boca del protagonista y sus seguidores aquellas modalidades de la fonética puertorriqueña a saber: aspiración de la “s” post nuclear o al final de sílaba, igualación o neutralización de las consonantes líquidas r/l, geminaciones consonánticas, además de casos comunes de aféresis, síncopas, apócopes y prótesis, en otras palabras, los llamados metaplasmos frecuentes en el habla popular. Igualmente aparecen como elementos caracterizantes los refranes, dichos y modismos propios del campesino puertorriqueño. Y es tal la abundancia de estos elementos en el discurso narrativo de Marcos Padua que, hasta el mismo narrador omnisciente y ubicuo que, generalmente se caracteriza por un lenguaje culto y refinado, en muchas ocasiones se contamina con el sistema expresivo de los personajes que él mismo ha caracterizado. Igualmente ocurre en la reproducción de la morfosintaxis de las expresiones de los campesinos, de manera tal que el texto narrativo es un ejemplo bastante ilustrativo del arcaico sistema expresivo de los puertorriqueños.

Hizo bien el autor al echar mano de estos recursos, pues de otro modo, si narraba desde una óptica contemporánea presentista, podía correr el riesgo de caer en un abominable anacronismo enajenante. En este sentido, por su fidelidad al pasado, la obra muy bien podría considerarse como un documental cinematográfico. Historia, anécdota, folclore, música, poesía, literatura, periodismo, y fotografía exquisitamente entretejidas en una fabulación artística digna de ser leída por todos y más específicamente por aquellos que desdeñan, por ignorantes, a nuestro pasado y dolorosas aventuras existenciales.

Queda meridianamente demostrado cómo las estructuras de la épica clásica surgen del sustrato anímico del autor y aparecen por derecho propio en un nuevo texto literario, y es que las mismas provienen de ese fondo común vivencial que Jung denominó el inconsciente colectivo. Para los humildes, como para todos los inclinados al orden de la divina justicia, José Maldonado, Águila Blanca, queda salvado para la historia por su heroicidad y buena voluntad, mal entendida por aquellos incondicionales de la oficialidad que siempre han existido, pero atesorada por los hombres libres de todos los tiempos.

Muchas gracias

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jul 7

Signos de amor: Narraciones de Ángel M. Encarnación

Publicado por: Marcelino Canino el Martes, julio 7, 2009 en Narrativa, Reseñas

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(Amor y mortaja, del cielo bajan)

Por: Marcelino Canino Salgado

Signos de amor , es el título del último cuaderno de narraciones publicado hasta ahora por Ángel Manuel Encarnación Rivera. No sigue, esencialmente, la estructura tradicional del cuento tal como indican las preceptivas literarias clásicas ( principio, medio, fin o desarrollo, nudo y desenlace, etc.) Por eso el autor, sabiamente las ha catalogado él mismo como narraciones. El cuaderno está compuesto por doce narraciones d variada extensión precedidas por unos “Preliminares” donde explica la naturaleza de su obra y da, en cierto modo, una serie de claves al lector.

Es interesante ver, cómo deliberada o indeliberadamente el escritor sigue la estructura del la rueda zodiacal, de ahí que el título sea Signos de amor no solo en el sentido de señales, de muestras, sino en el sentido de signo astrológico. La prueba más contundente es que hay 12 narraciones cuyos sentidos profundos están más o menos relacionados con las estructuras de los 12 signos del Zodiaco, amén de las modificaciones intencionales que el autor introduce en las nomenclaturas. Cada una de la narraciones podía coincidir, ordenadas en este corpus, con los signos de Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Hay, además, algunas trampas de erudición astrológica; por ejemplo: la narración titulada explícitamente Géminis, en el orden del cuaderno y en el orden del Zodiaco corresponde aquí a Sagitario, que es el opuesto zodiacal del signo de los gemelos, pero también de naturaleza dual.

Ya esta división estructural proyecta la originalidad del autor, aunque pueda percibirse en el cuaderno todo un eco borgiano. Los cuentos son esencialmente breves. Desde “El recién estrenado brillo en los ojos” donde la ambigüedad narrativa despista al lector respecto del género femenino o masculino del dueño o dueña del androide o robot llamado Gregorio ( como el Caballero Gregorio del Payaso Pinito) hasta la narración titulada Géminis, donde el protagonista o actante puede ser el portador interno de una sensibilidad femenina, además de su obsesión hipocondríaca. Narración ésta que evoca al mito de Castor y Pólux, epítome del amor fraternal donde se acepta la alternancia de vida y muerte como expresión suprema del amor. A pesar de la universalidad humana de estas narraciones, todas ellas están, de una manera u otra, concebidas dentro de un élan puertorriqueño: Un matrimonio que no puede tener más hijos y se aferra a su única criatura proporcionándole todo tipo de atenciones para evitar que ésta crezca y se de la inevitable ruptura del cordón umbilical. Curiosamente la dependencia es de los padres hacia la niña, no de la niña. El amor ágape, se vuelve cada vez más amor Eros, no por posesión sexual, sino por dependencia psicológica hacia la infante, como ya hemos explicado. En realidad, la modalidad eros del amor es la que predomina en todas las narraciones. La ubicación puertorriqueña es evidente: “ Al otro día me dijo que para Reyes íbamos a construir a Gregorio”. Esta narración, con la que comienza el cuaderno, es de suma importancia pues demuestra cómo el autor se vale del lenguaje no solo infantil, sino disléxico de una niña a la que no se le ha permitido crecer normalmente por unos padres esclavos de sus trabajos y condiciones sociales. “Papá se reía porque en este mundo nadie iba a entendernos, que la gente no sabía nada, ni aun la misma que se suponía que sabiera( sic) las cosas”. La forma correcta del verbo en su modo subjuntivo( pretérito imperfecto)es: supiera o supiese. Pero el autor se vale del lenguaje infantil o infantilizado para lograr un icono del personaje o actante. La transferencia afectiva entre la situación del androide y su propietaria resulta patética, diríase que hasta cruel. Sus recónditos deseos de haber compañía en la más abyecta soledad que padece se expresan: “ No todos los hombres tienen la suerte de contar con un amigo tan bien hecho como el mío. Me gustaría que ella tuviera una amiga androide para que se juntara con Grego”. Pero en realidad la niña lo que desea es que el androide sea una persona de verdad para poderlo disfrutar sexualmente. De ahí el ritornelo de: “ –Yo soy Gregorio, y voy a salvarte de esa cárcel; con esta espada te abriré la puerta de la libertad. ¡ Ah!, oh, no; no es una espada, es un pepinillo…Pues si no puedo con esta espadapépida, digo espapepínida, te romperé la entrada con mi nariz y así podré librarte de esa torre.

–¡Oh! ¿ Por qué no viene un princeso pachanguero a librarme? Uno que tenga la espada de oro y me abra el muro, no un pepinícola pepinipenalizador. ( Explicar la naturaleza del trabalenguas). El final sorpresivo de la narración puede entenderse como una liberación a través del suicidio, o como una liberación sexual.

Todo el conjunto de las narraciones aglutinan alguna crisis de naturaleza sexual. En ese sentido hizo bien el autor en denominarlas exempli, ejemplos, como los del Conde Lucanor.

En La vela negra se evoca la costumbre de acudir a donde las adivinas y lectoras de las cartas para consultar problemas o conflictos amorosos. Esta narración, como todas las del cuaderno gira en torno a la actividad sexual de la protagonista. Se da aquí también la dependencia no psicológica sino de naturaleza sexual. Después de la consulta la protagonista decide liberarse de toda atadura de un hombre vividor y holgazán. La narración es una especie de tour de force del conocimiento esotérico ocultista donde se leen entrañas de animales muertos y se hacen decretos que solo se leen de derecha a izquierda, al revés; como la escalofriante frase de: “Oralced artnoc al eef ed Otsirc, Oralced a Satanás le ocinú roñes” que significa: declaro contra le fe de Cristo, declaro a Satanás el único señor” ( ¡lagarto sea!). Y como un clavo saca a otro clavo, la protagonista se consigue un viejo con dinero que le provee todo tipo de satisfacciones, así que se hace válido el refrán cubano de que “ Viejo sin dinero, no provoca pasiones”. Es curioso que, por otro lado, el autor se vale de la voz de la protagonista para empezar a delinear lo que yo he denominado “su metafísica de la sexualidad lumpen”. Veamos… Dice la protagonista:

“ No hacía falta más que cualquier pendejito de esos tuviera un Toyotita o un Datsun usado para que se dejaran mordisquear el cantito. Las mujeres, ya mujeres no podían estar en esos brincos. Una mujer hecha y derecha ya tenía su casa; o se iba a un motel, qué cará…”

Y se da en ella el caso como el de muchas mujeres que llegan a pensar que, cuando el marido no las atiende es posible que se de en ellos el revirón: “¿ A esa edad le daba por coger por atrás? Con la ideología de que, a rey muerto rey puesto, su acompañante postrero fallece por viejo. Entonces el autor, acude a una conseja como las del aludido Conde Lucanor de don Juan Manuel: “Para el amor no había edad”.

Los enredos de amor, los trágicos y nada graciosos enredos de amor permean todas las narraciones de este libro singular., donde las referencias a manuales ocultistas que parodian el Malleus Maleficarum y hacen referencias torcidas al neoplatónico Gianfrancesco Picco della Mirandola, hermano de Giovanni, el filósofo enemigo de la astrología, así como la referencia al Ritual romano, no tienen otra finalidad que la de caricaturizar a la ignorancia y a las debilidades humanas. La narración titulada Los posesos, donde se emplea el método del secreto de confesión plasmado en cuatro pliegos, del segundo al quinto, a manera de entrega, es, además de su originalidad circunstancial, una acerba crítica al superficial consuelo del ritualismo religioso católico. El segundo pliego constituye una enardecida descripción de las relaciones y fantasías eróticas de una pareja de posesos. Tan efectiva y conspicua que constituye para el lector una especie de Viagra literario o de un fino filme erótico triple X. No obstante el autor deja en claro que el clero también es susceptible de la atracción erótica y del pecado de la concupiscencia. Tanto así que hacia el final del cuarto pliego se da a entender que el marido, denominado Jean Baptiste, al servir de acólito al sacerdote o confesor amigo, tal como lo hacía en los viejos tiempos cuando era un mozo, se da un trastrueque de personalidades y funciones. El monaguillo toma el lugar del sacerdote y a la inversa. No hay duda alguna que el temor a posesión y asedio de los súcubos que tiene el sacerdote viene precisamente de haber experimentado sus ejercicios aberrantes. (Espíritu, diablo o demonio que tiene trato carnal con un varón bajo la apariencia de mujer, engañándolo de este modo.) La narración, propia de un fabulario medieval y más modernamente de un Marqués de Sade, refiere de manera obnubilada relaciones anales en el matrimonio, así como el falatio y sodomía junto al sadomasoquismo. Nunca antes, en época moderna se había tratado literariamente el tema de la copulación sexual con brujas, brujos, súcubos y endriagos, como lo ha hecho Ángel Manuel Encarnación Rivera. La naturaleza esotérica y ocultista – por vedada y por tabú – obligó al narrador a crear una atmósfera donde era forzosa la alusión a obras como la de Francesco María Guazzo, cura italiano de milán autor del Compendium Maleficarum, así como al Papa Pablo V, perseguidor de Galileo Galilei y autor de atrocidades humanas y teológicas. Este cuaderno que comienza con Eros: ágape, vida, placer, hedonismo… termina, como siempre ocurre con: tanatos: la muerte y la nada…..

Una de las narraciones mejor logradas y dignas de aparecer en una antología de literatura puertorriqueña es la que su autor titula La temprana niñez. Valiéndose de las teoría psicoanalíticas de Freud el autor crea una bien imbricada trama en la que un destacado psicoanalista hebraico, preso en uno de los infames campos de concentración, es reclutado para, mediante hipnosis, realizar estudios del inconsciente del Fuhrer. Hitler soñaba constantemente con “una chica delgada y pelirroja que había visto en su niñez repetidas veces cuando iba al colegio en su temprana edad.” El médico psicoanalista debía rescatar el origen de esos recuerdos, averiguar en el hondón de las reminiscencias de Adolfo Hitler el nombre de la chica, su procedencia y donde ésta se encontraba. Investido el análisis por un manto de secretividad absoluta, el médico sabía que al finalizar el experimento sería ultimado como el resto de los pobres hijos de Abrahán. Para ganar tiempo e idear su escapada, el médico emplea la técnica de las Mil y una noches y extiende todo lo posible el periodo de consulta. El resultado del análisis pone de manifiesto algunas interioridades sexuales del Fuhrer, como por ejemplo el descubrimiento de su intento de zoofilia sexual cuyo resultado fue la mordida de una cabra en su pequeño pene. La ambientación, los conocimientos de la psicología freudiana de los que hace gala el narrador, el entramado todo de esta narración, es a mi parecer un somero boceto de lo que podía ser una interesante novela breve sobre dos monstruos de la historia: Freud y Hitler.

Por razones de espacio y tiempo no puedo ni debo comentar todas las narraciones incluidas en el cuaderno. Una presentación es simplemente una invitación a la lectura de la que se dan algunos anticipos como muestra y algunas interpretaciones difíciles como postre. Para concluir, debo señalar que, Ángel Manuel Encarnación Rivera ha hecho una gran contribución a la literatura puertorriqueña contemporánea. Viejos temas, comunes a todas las épocas, han alcanzado ahora una exposición actual. El hombre, el ser humano ha sido siempre el mismo, tanto en las narraciones antiguas y clásicas así como las medievales, renacentistas, dieciochescas, románticas, modernistas y contemporáneas. Es un cuaderno donde el narrador hace gala de sus conocimientos bibliográficos de antiguallas esotéricas y ocultistas así como religiosas, los que emplea, generalmente, como latigazos a los necios adulterados por el estudio y que de tal modo se convierten en pedantes cultilatiniparlos.

Debo señalar, además, que las organizaciones culturales de esta islita que tanto amamos y tanto nos duele, debe propiciar publicaciones y ediciones de este tipo de obras. Es admirable que, esta edición de autor, producida casi artesanalmente, circule contra viento y marea. Los méritos de esta obra, así como el prestigio bien ganado que ya tiene el escritor merece que se haga de la misma una edición profesional, corregida, digna de la importancia excelencia de su autor… Muchas gracias.

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