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La Batalla por la Escarcha de Michelle Rodriguez Olivero

Publicado por: Michelle R.O. el Viernes, agosto 21, 2009 en Uncategorized

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La Batalla por la Escarcha

   En el 2008 le propuse al actor y dramaturgo Moncho Conde, trabajar en colaboración algún proyecto para recaudar fondos. Él administraba el Teatro Diplo el cual pasaba por una crisis. Luego de barajear ideas sobre la mesa decidimos que yo escribiría algún libreto, darle vida lo más pronto posible para obtener alguna ganancia urgente. Aunque la necesidad fue el primer motivo, creamos un evento que rebasó nuestras expectativas.

   Escribí La Batalla por la Escarcha. Se trataba de siete piezas individuales con un lenguaje poético adaptado para teatro. Junto a varios amigos/artistas plásticos logramos organizar una exposición de obras en diferentes medios de temática erótica en la antesala del Diplo. Tuvimos la participación de la banda local Anónimo que trajo su música al evento.

   Ensayos extenuantes hasta la madrugada, problemas de presupuesto, un texto complejo, vestuarios improvisados, sólo cuatro actores ( y yo básicamente no contaba porque era mi primera vez como actriz) y con esfuerzo/pasión de algunos otros que prestaban sus manos, llevamos a cabo tres funciones llenas a capacidad. Entonces nos encantó y volvimos a repetir la experiencia en otro local pero esta vez bajo mi dirección. Aquí un fragmento, sin apuntes de libreto, de La Batalla por la Escarcha.

 escena 1

Los sepultureros de la memoria

 

He:     ¿Cuál era tu nombre?

She:   Y cómo saberlo si soy alguien diferente a quien era anoche?

He:     ¿Cómo te llamabas anoche?

She:  (Ella abre un silencio) 

He:     A mí me gustaba enterrar mujeres. Les hacía una tumba de sábanas donde se habían podrido tantos sueños. Las desnudaba para que el viento las incitara a volar. Iba tocándolas… Tocando notas musicales que nos elevaran. Marchaban arrebatadas por las espigas de mi pelvis. El cabello tenia vida propia. Ellas eran acuíferos que yo intentaba beberme desde la ansiedad de mi erección. Sus pezones se convertían en brújulas apuntando a la muerte pero las mujeres desconocían el presagio. Las seducía mintiéndoles sobre la pasión que sentía por ellas. Eran adorables como estrofas dispersas bajo el peso de mi deseo.escena 2

She:   Todo nos hace ser alguien distinto, quizás con el paso de los años seremos criaturas irreconocibles. La historia está hecha de hogueras, de pensamientos inconclusos, de dolor, de hambres viejas, la historia está hecha del miedo a las pesadillas si no te lavas los pies antes de dormir pero sobre todo está hecha de cuerpo. De ese cuerpo que se manifiesta en el ritual del erotismo y con el tiempo aprendemos a celebrar la música de la carne como se festeja un funeral, con la misma intensidad que se le ama a esa pequeña muerte, el venirse de donde nadie sabe…

He: Yo las desnudaba para que el viento las incitara a volar. Les hacía una tumba de sábanas. A mi me gustaba enterrar mujeres. En silencio destripaba mi almohada para hacerle ramilletes de plumas que decoraran su sepelio.

She: (Hace un intento por recordar) Creo que en mi vida pasada recolectaba fantasmas o algo asi. ¡Ahhh! Si mal no recuerdo yo era coleccionista de corazones. Me encantaban los violeta, los rojos y los azules.

He: ¿cómo los escogías?

She: Los corazones siempre son frágiles por su sensibilidad. Primero fabricaba la carnada, luego tocaba a la puerta del pecho para escuchar los acertijos del corazón. Sacarlo era lo más sencillo. Después de fosilizados los decoraba con velas o alfileres para que fueran parte de todos los que ya había robado. Algunos corazones se estremecían al escuchar a su dueño reclamarlos. Es inevitable, el grito más fuerte es el del olvido. 

He: Tienes razón. El olvido envenena los recuerdos, así que no deben juzgarnos por nuestros cementerios. El mío de diosas y el tuyo de almas.

She: De todas formas nos va a llegar el funeral por la inyección letal del olvido o por el puyazo dulce del orgasmo.

He: Me gustas ¿cuál era tu nombre?

She: No sé, estoy soñando con mi muerte ¿me despiertas?

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