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feb 27

UNA LUCHA A MUERTE / A FIGHT TO THE DEATH (Versión en español e inglés)

Publicado por: COLABORACION el Domingo, febrero 27, 2011 en Ensayos, Epistolario

Una lucha a muerte
Alfredo Villanueva

Como miembro de la primera clase graduanda del MA. en Inglés de la Universidad de Puerto Rico, el espectáculo de uno de sus actuales profesores actuando en contra de una directriz de huelga aprobada  por voto estudiantil, y respaldada por la facultad me ha roto el alma.  La agresión verbal y física se encuentra documentada claramente en el vídeo que acompaña a esta carta, al igual que su clara posición ideológica: “Esto es ilegal.  Te puedo arrestar”.

En los 60′s, mis profesores de Inglés en UPR eran profesionales, no matones rompehuelgas. Muchos de ellos compartían y participaban en la sempiterna lucha de los puertorriqueños por preservar su herencia cultural y nacional.  Recordemos al Prof. Lewis Richardson, ardiente independentista, quien le dio clase a mi madre, tía y hermana, y cuyo nombre ahora honra  el salón seminario del Departamento de Inglés.

Aprendí, a través de las luchas de los 60 y los 70, que cuando una ley es injusta, existe un solo imperativo moral: desobedecerla, romper con ella.   Lo aprendí como estudiante en UPR y SUNY Binghamton, N.Y. Lo aprendí como profesor en la UPR y luego como miembro de la facultad de City University of New York.  Los que callan, otorgan.

Y por ello es que el pueblo, ya sea en Puerto Rico o en Wisconsin, se ha tirado a la calle. El proyecto neoliberal tiene unas metas muy claras, que ya el gobernador Fortuño ha implementado con éxito en mi desafortunada isla, y ahora el gobernador Walker desea emular en Wisconsin.  En ambos lugares, y muy pronto en todo el ámbito estadounidense,  veremos una explosión de lo que Naomi Klein ha llamado “la doctrina  del shock:” el uso de crisis reales o manufacturadas para paralizar la población, haciendo que entreguen sus derechos, y aquellos en poder consoliden el capital y se apoderen de los disminuyentes recursos del planeta.  Lo llaman “globalización.”

Los puertorriqueños necesitan tomar conciencia que los gobierna un individuo que responde a una agenda escrita y dirigida por el Partido Republicano.  Desmantelar los sindicatos.  Obliterar los servicios públicos.  Eliminar controles: “menos gobierno.”  Privatizar todo lo que pertenece al pueblo.  Todo ello para “balancear el presupuesto.”  Fortuño ha ido mucho más allá.  Descaradamente ha intentado destruir todas las instituciones que preservan la identidad puertorriqueña, hundiéndolas en el caos.  Pero las corporaciones y los multimillonarios no pagan impuestos o encuentran las formas de evitarlos.  Al igual que en el Imperio. Fortuño es otra ramera asimilada, cuyos dueños le han prometido un lugar prominente en su porqueriza si convierte a su isla en un estado Republicano.

En Norteamérica, el Gobierno se libera de sus propias leyes.  Los miembros del Congreso que quieren paralizarlo presupuestariamente cobrarán sus sueldos mientras miles de trabajadores no reciben un cheque.  Los miembros del Congreso que quieren destruir Obamacare seguirán cubiertos por sus  seguros de salud gubernamentales.  América ya no es una democracia sino una plutocracia.  Hasta el gobierno es mercancía de supermercado. También lo es el territorio entero.  Vendamos “The Grand Canyon” por derechos petroleros en el Medio Oriente.  Privaticemos las playas públicas de Puerto Rico.

Hace mucho tiempo,  un amigo, con premoniciones de Casandra, me dijo: “Cuando este país ya no pueda explotar al resto del mundo, explotará a sus ciudadanos.”  Puerto Rico ha sido sólo  un experimento.  La toma conservadora del poder total comienza ahora.

A menos que sea una lucha a muerte.

Alfredo Villanueva Collado, PhD.
Prof. Emeritus, English Department
Eugenio María de Hostos Community College
City University of New York.

As a member of the first graduating class for the MA. in English at the University of Puerto Rico, I am heartbroken and dismayed at the spectacle of one of its present faculty members acting against a duly taken strike vote, approved by the students and supported by faculty. His verbal and physical aggression is made all too clear in the accompanying video, as well as his political position:  “This is illegal.  I can arrest you, you know”.

In the 60′s, professors of English at UPR were professionals, not strike-breaking thugs.  Moreover, many of them shared and participated in the never-ending struggles of Puerto Ricans to hold on to their cultural and natural heritage.  Let us remember Prof. Lewis Richardson, an ardent pro-independence fighter, who taught my mother, aunt and sister, and whose name now graces the English Department’s Seminar Room.

I learned, during the struggles of the 60′s and 70′s, that when a law is unjust, the only moral course is to disobey it and break it.  I learned this lesson both as a student and then as an instructor at UPR. I also learned it while I was doing my doctorate in Binghamton and later, as a faculty member of City University of New York. Whoever keeps silent, concedes the fight.

And that is why the people, be it in Wisconsin or Puerto Rico, have taken to the streets.  The neoliberal project is very clear as to its aims.  Governor Fortuño has already successfully tried it  out in my unfortunate island. Gov. Walker now wants to emulate it  in Wisconsin.  In both places, and very soon in many others within the USA, we will see an explosion of what Naomi Klein has called “the Shock Doctrine:” the use of crisis, whether natural or man-made, to stun the population into surrendering their rights so that those in power can consolidate capital and take over the planet’s dwindling resources.  It’s called “globalization.”

Puerto Ricans need to realize they are being governed by an individual who responds to a mainland,  Republican party agenda: curtailing of public services, dismantling of unions, and wholesale privatization , all in the name of “balancing the budget.”  Fortuño has done much more.  He has brazenly gone after the institutions that represent Puerto Rican identity, throwing them into a total state of chaos. However, just as in the mainland, corporations and very rich individuals are exempted from taxes, or have a myriad ways of avoiding them. Fortuño is another assimilated whore, servicing his masters, who have promised him a prominent role in their harem in exchange for turning his country into a Republican-controlled state.

The American Government exempts itself from its own laws. The very members of Congress who want a budget shutdown will continue receiving checks when everyone is furloughed.  The very members of Congress who want to destroy Obamacare will continue receiving government health benefits. America is no longer a democracy but a plutocracy.  Even its Government is a supermarket commodity.  So is its entire territory.  Let us sell the Grand Canyon in exchange for oil rights.  Let us privatize Puerto Rico’s public beaches.

A long time ago, as I discussed the future of the USA with a friend, he predicted with Cassandra accuracy: “When the United States finds no other country to exploit, it will turn on its own citizens.”  Puerto Rico has just been an experiment.  The real Neo Conservative takeover begins now.

Unless the fight is to the death.

Alfredo Villanueva Collado, PhD.
Prof. Emeritus, English Department
Eugenio María de Hostos Community College
City University of New York.

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feb 15

(YA SE SIENTE EL HEDOR AZUL)

Publicado por: James R. Cantre el Martes, febrero 15, 2011 en Poesía

YA SE SIENTE EL HEDOR AZUL

James R. Cantre

 

… Ya se seinte el hedor azul

de los que con colas enroscadas

claman la porquería:

los puercos del poder,

autómatas del desvarío.

El “oink” baldío

será el llamado

al grito prolongado del 801,

de las capuchas

que intentan desgarrar

con pezuñas roídas.

 

Para comer al cerdo

no hacen falta Navidades.

Sólo mucha hambre…

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ene 23

Una re-visión epistemo-lógica de la educación superior pública de Puerto Rico

Publicado por: COLABORACION el Domingo, enero 23, 2011 en Ensayos

UNA RE-VISIÓN EPISTEMO-LÓGICA

DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA DE PUERTO RICO

por Ángel Lozada

 

Permítanme, para comenzar, un breve trasfondo testimonial. Escribo esta reflexión como ex profesor del Departamento de Estudios Hispánicos que soy, como ex estudiante de Ingeniería del Recinto de Mayagüez, y con el derecho que me otorga el ser novelista y el deber de no quedarme callado. Se la dirijo a mis ex-colegas del Recinto de Río Piedras. Soy un hombre pobre, pero he tenido la suerte de estudiar con becas y con ayudas federales en las mejores universidades de los Estados Unidos.

Mis sentimientos hacia la Universidad de Puerto Rico son muy complejos: como estudiante, en el Recinto de Mayagüez, se me marginó por ser gay y se me prohibió la entrada a una salita de estudio por ser afeminado. En el Recinto de Río Piedras se presentó mi primera novela, allí enseñé por dos años, allí tuve alumnos y colegas a los que amo entrañablemente y con los que todavía intercambio ideas, allí pasé hambre, allí se me pagó tarde, allí enseñé en edificios enfermos y bajo condiciones salariales miserables, allí tuve novios, en fin, allí sufrí y fui muy feliz.

La intención del PNP es expoliar nuestro medio ambiente e implosionar nuestras instituciones más sagradas. Es crear un progreso hacia atrás, valga la antítesis, implementando las “reformas” del capitalismo más despiadado, empobreciendo a la clase media de Puerto Rico para así poder competir con las fábricas de los mega-arrabales del Tercer Mundo. Es adornar a la Isla con urbanizaciones con acceso controlado que nadie pueda pagar, sembrando centros comerciales por dondequiera, bloqueando cuanta playa quede, donde los ciudadanos trabajen de sol a sol sin protección laboral, donde no puedan hablar bien ni el español ni el inglés, ni conozcan su propia historia y donde se les vaya dejando cada día más desamparados.

En este proyecto no cabe, de ninguna manera, una universidad pública de calidad. Para lograr todo esto, el PNP tiene que fumigar a los intelectuales, tiene que destruir todas las plataformas y foros disponibles, y tiene que hacerles la vida bien difícil para que se larguen de Puerto Rico. Es un proyecto inteligente y deliberado para eliminar la oposición a todos los proyectos neo-liberales de empobrecimiento sostenido que pretenden implementar.

La respuesta de los profesores de la UPR ante todo esto ha sido muy pobre, débil, desorganizada y sumamente tardía. Han subestimado a los grandes intereses económicos de Puerto Rico, los cuales dirigen a los dos partidos políticos principales.

Si se hubieran organizado bajo un sindicato fuerte y si hubieran creado espacios alternativos como los Think Tanks de los Estados Unidos, quizás hubieran podido enfrentar la catástrofe que hoy les cae encima. Pero nada de eso hicieron. Cada vez que se declaraba una huelga sin sentido, se quedaban tranquilamente en sus casas. No tenían un verdadero compromiso con Puerto Rico, ni con sus estudiantes. Muchos de ellos venían, desde hacía muchísimos años, desarrollando la plataforma teórica que celebraba con bombos y platillos la llegada del capitalismo totalizante, con sus predecibles y estériles discursos postmos de completa enajenación a nombre de los cultural studies, la hibridez, los border studies, los performance studies, que los hacía sonar muy inteligentes y que les garantizaba invitaciones y aplausos en las universidades de los Estados Unidos y en el MLA, pero que cada día los desconectaba más de la realidad en la que se iba hundiendo Puerto Rico.

Mientras tanto, ambos partidos iban vendiendo a Puerto Rico. Rafael Hernández Colón privatizó la telefónica; Roselló, el sistema de salud pública; Sila, la vivienda. Pero nada de eso les molestaba. Al contrario, lo aplaudían en nombre del progreso y de la inevitabilidad de la globalización. Su ingenuidad, o debo llamarla “ignorancia,” les impedía darse cuenta de que su Universidad no iba a estar exenta de estos procesos.

No les importaban las injusticias laborales que se cometían contra los profesores por contrato, ni todos los descalabres que la institución venía acumulando, y no se daban cuenta de que, tarde o temprano, ellos serían next. La Universidad se iba convirtiendo en un dolor de cabeza para cualquier gobernador de turno. Las razones eran muchas; presentaré aquí algunas: lo gigante que es, todas las huelgas sin sentido que anteriormente tuvo, lo mal administrada que está desde hace décadas, sus problemas de infraestructura, las inversiones multimillonarias que necesita para ponerse al día, lo rezagado de algunos de sus ofrecimientos académicos, etc.

A pesar de todo esto, la UPR les otorga un espacio a los intelectuales para que piensen libremente y eso crea una oposición, aunque sea débil y simbólica, que irrita a los gobernantes, porque desestabiliza sus discursos hegemónicos. Además de preservar la memoria histórica de nuestro país, algunos profesores se han insertado en los debates sociales, en la formación de la opinión pública, y han aportado enormemente al progreso de Puerto Rico. La frágil democracia de Puerto Rico los necesita hoy más que nunca.

Hace tiempo, los dueños de las universidades privadas de Puerto Rico se venían quejando de todo esto: ¿por qué la Universidad de Puerto Rico goza de toda una serie de beneficios económicos, mientras nosotros, que también enseñamos a los pobres de Puerto Rico, no podemos participar de esos privilegios? Casi todas estas universidades privadas son imperios corporativos de cemento, cuyo propósito es endeudar a los estudiantes a cambio de diplomas que no valen dos chavos, pero son muy poderosas, y tienen en sus bolsillos a los dos partidos que controlan a Puerto Rico.

La crisis fiscal de la Universidad es real, se viene arrastrando desde hace más de diez años y, para que ésta pueda funcionar, el dinero tiene que aparecer. Como nos espetó vulgarmente un presidente de una de esas universidades privadas en una reunión: “la luz hay que pagarla.” Sea a través de un alza paulatina de matrícula, de impuestos, o a través de una combinación de ambos. Además, hay un concepto corporativo básico, que es el de “accountability”: ¿Qué pasó con el dinero que falta? ¿A dónde fue a parar? ¿Se malversó? ¿Por qué no han sido investigadas las pasadas administraciones universitarias? ¿Dónde están las auditorías serias e independientes de los pasados diez años para averiguar a dónde fueron a parar los fondos de la UPR?

Desafortunadamente, no le auguro un buen futuro a la UPR. Ésta no va a sobrevivir la próxima visita de la Middle States. Cuando esos burócratas vean las imágenes de la fuerza de choque aplastando a los estudiantes, les aseguro que le quitarán la acreditación, si no se la han quitado ya, porque no se puede gobernar una Universidad a macanazos. Y eso lo sabe el PNP. Para desmantelar bien a la UPR, para violar todos los contratos que van a violar, para despedir a todos los empleados y profesores que van a dejar en la calle, para destruirla bien, para picarla y ofrecerla en secreto en esa “pica” que es hoy la Legislatura de Puerto Rico, y para que la opinión pública los apoye, tienen que provocar una buena crisis que justifique todas las barbaridades que harán (a esto le llaman “re-estructuración”).

Ante semejante destrucción, ustedes están contra la espada y la pared. Pueden desobedecer: no dar clases, no ser parte de semejante proyecto, con una sola voz, no entregar notas, oponerse hasta las últimas consecuencias ante todo los que ese gobierno está haciendo. O pueden empezar a empacar maletas. No creo que les quede mucho tiempo, ni que existan en la isla los líderes que se necesitan para salvar a la Universidad de Puerto Rico, ni para organizar un sindicato fuerte de profesores que se atrevan a oponerse al gobierno. Además, están todos amedrentados por leyes antidemocráticas de mordaza contra el personal docente y los estudiantes, y eso ha sido suficiente para taparles la boca y arrodillarlos.

La mayoría de las propuestas intelectuales de oposición que he leído, por parte de los profesores, me dan ganas de llorar. La mayoría son acrobacias teóricas que, honestamente, en estos momentos, para poco sirven. Son meros fuegos artificiales contra una violencia que se ejerce a cañonazos y gases, espectáculos intelectuales sobre una cuerda muy floja contra mandíbulas legislativas y judiciales muy poderosas. Estoy plenamente convencido de que muchos de esos profesores que hoy se la pasan quejándose por Facebook son parte del problema y no de las soluciones. Hace tiempo que le vienen dando golpes mortales a la Universidad de Puerto Rico. El disparate más grande que he leído ha sido el confundir el acto suicida del samurái con el pedir limosnas. Los samuráis eran guerreros, no mendigos, y el “sepukku” es un acto de lealtad con dimensiones de pureza y honor que se lleva a cabo cuando uno pierde la batalla, para no darle el gusto al enemigo de quitarle a uno la libertad, la dignidad o la vida.

Pero, ¿por qué me debe de seguir importando la Universidad de Puerto Rico? Podría desconectarme bien; aquí en Pittsburgh debería importarme muy poco que cierren Estudios Hispánicos y que desmantelen a la UPR. Podría entretenerme con todos esos vídeos e imágenes de la huelga y de los arrestos, como el que se entretiene con una serie trágica de “Reality TV”. Podría gritarles: ¿No querían ser ustedes parte del capitalismo avanzado? ¿No querían ustedes una especie de estado híbrido en la “nueva frontera” de los Estados Unidos? Les recuerdo que las fronteras son siempre violentísimas. Podría ser mucho más cruel y mandar un cheque al Departamento de Comparada. Total, en ese mismo departamento me negaron un nombramiento. La capacidad para el cinismo y para la perversidad, que es uno de los by-products que nos deja el estudio de la filosofía europea y de la literatura comparada, es algo de lo que honestamente me avergüenzo. Por eso, la mejor estrategia para hundir a ese Titatic era dejarlo en manos de un filósofo.

Si al PNP de verdad le hubiera interesado salvar la Universidad, hace tiempo que hubiera puesto al mando a una junta de síndicos y a un presidente que supieran dirigir empresas grandes y que supieran construir un arca sustanciosa para que la universidad no encallara en la insolvencia y en el desprestigio. Pero al contrario, le entregaron el timón a una gentuza que honestamente no saben cómo dirigir una empresa de la complejidad y del tamaño de la UPR. Pero miren bien, a la UPR no la dirige esa gente. Las decisiones que verdaderamente afectan a esa institución, las toman el Gobernador y la Legislatura en reuniones secretas. La verdadera presidenta de la Junta de Síndicos se llama Jeniffer González, sus miembros son los asesores más allegados a Luis Fortuño. Son timoneles de una embarcación que los grandes intereses educativos y económicos de Puerto Rico quieren naufragar en la bahía del Viejo San Juan.

He ahí la lógica de la Educación Superior Pública de Puerto Rico. He ahí la epistemología de una violencia con dimensiones casi poéticas, por lo bien intencionada y diseñada que está. ¡Bravo, Fortuño! Pero no voy a permitir que el cinismo me empañe.

Si desmantelan la educación superior pública de Puerto Rico, a las personas pobres como yo les tocará estudiar en pocilgas educativas. El tiempo de las becas y de los préstamos que daban para irse a estudiar a los Estados Unidos se acabó. Las ayudas no dan para cubrir los enormes gastos de matrícula, o si dan, dejan endeudados a los estudiantes por el resto de la vida.

Yo he experimentado en carne propia lo que es el no poder expresar claramente mis ideas por no tener un buen conocimiento del español, ni del inglés, ni de mi propia condición histórica como puertorriqueño. Me ha tomado muchos años remediar el no haber tenido una buena educación en esas áreas. Y cuando uno es pobre y escritor, el único fusil que uno tiene para defenderse es el lenguaje, es la capacidad de figurar, de inventar metáforas, de hacer conexiones con nuestro pasado, y todo esto lo he sufrido por haber recibido una educación pública colonial y rezagada en Puerto Rico.

Yo sé lo que ustedes van a sufrir cuando pierdan sus puestos. Yo sé lo que van a sufrir cuando se tengan que ir de Puerto Rico y se las vean enseñando cursos de lengua en las Universidades de los Estados Unidos bajo contratos basura. Yo sé lo que van a sufrir cuando pierdan sus casas y no puedan enseñar a sus compatriotas. Yo sé lo que van a sufrir cuando sus compañeros de claustro les caigan encima con rabia, como pitbulls, al ustedes estar en desacuerdo con ellos, para quedarse con las pocas plazas y con las migajas departamentales que sobrevivan la crisis.

Yo soy un escritor gay y a mí se me lee porque existe un departamento de Estudios Hispánicos. Es donde único en Puerto Rico se han enseñando. Entonces, les tengo que gritar a los escritores, especialmente a los LGBT: ¿Creen ustedes que las universidades privadas y ultraconservadoras de Puerto Rico enseñarán la literatura que ustedes producen? ¿Creen ustedes que esas universidades religiosas le darán oportunidad a su manera de pensar?

Acabaré esta reflexión con una anécdota. Hace cinco años un grupo de profesores del Recinto de Río Piedras nos reunimos en la sala de mi apartamento para fundar una universidad de Humanidades que funcionara como una alternativa privada de alta calidad al Recinto de Río Piedras, que ya en aquel tiempo se desmoronaba. Pasamos muchísimas horas trazando un horizonte intelectual y filosófico de lo que debía de ser esa nueva Universidad. La información que les presentaré está en inglés porque preveíamos que necesitaríamos acreditaciones y fondos externos. Comparto con ustedes el rigor y la dedicación con que emprendimos semejante proyecto, con la esperanza de que estas dos universidades coexistan y que Puerto Rico no se quede sin una buena universidad pública de Humanidades.

La llamamos Episteme.

Ante la profunda oscuridad que se aproxima, espero no morirme sin algún día enseñar en esa nueva Universidad.

 

VISION STATEMENT

EPISTEME UNIVERSITY

Episteme University will be a private liberal arts university offering undergraduate and graduate studies. Its primary purpose will be to educate future leaders for the global market and academic careers. Episteme will focus its curriculum primarily in the field of the Humanities, but will integrate strong foundations in global communications and state-of-the-arts technologies. Its primary target populations are students of high academic achievement and high leadership potential.

Episteme University, to be located in the historically and ethnically diverse Caribbean island of Puerto Rico, is committed to engendering values and implementing policies that will enhance respect for individuals and their cultures. The University believes that in order to truly benefit from this diversity, Episteme University must foster tolerance, sensitivity, and mutual respect among all members of its community. Efforts to promote diversity and to combat all forms of discrimination are to be an inextricable part of the educational mission of Episteme.

Episteme University will become the premiere Hispanic/Iberian-American university for the U.S./Caribbean region.

MISSION

Episteme University will provide a Humanities-based education within a Caribbean context that will lead to the development of bilingual graduates who are technologically and culturally prepared to become 21st century leaders in business, public service and education on the island of Puerto Rico and the U.S. mainland.

Episteme University will primarily target its educational opportunities to Puerto Rican and other Latino students from the island of Puerto Rico, the U.S. mainland, and the countries of Latin America. Also targeted will be culturally diverse student groups who have typically been underrepresented in U.S. colleges, in an effort to stem the increasing gap of educational attainment between these groups and the predominant culture group of North America.

TARGET POPULATION: STUDENT BODY

Episteme University will target students from Puerto Rico, Latin America and the United States with records showing high academic achievement, extraordinary creative potential, and demonstrated capacity for leadership. The University is particularly interested in students who may have an interest in pursuing graduate or professional studies, but who are limited in this pursuit, at all academic levels, by the rigid scheme of current disciplines in the Humanities and Social Sciences; inherited from past centuries. To overcome these limitations, Episteme University will provide academic offerings that will correspond to a transformed vision of higher education that is based on interdisciplinary work, thereby attracting students who are likely to be innovative in their chosen fields.

According to this goal and in order to promote a multicultural environment, Episteme will focus on recruiting Latino students from Puerto Rico and the United States mainland, as well as other target population students from different parts of the Americas, Asia, Africa and Europe interested in the study of the Humanities, from an interdisciplinary approach, in a Caribbean context.

MARKET SEGMENT WITHIN HIGHER EDUCATION

The current system of higher education for college-bound students on the island of Puerto Rico consists of the state-run university, many private liberal arts colleges and universities, and an almost equal number of technical colleges. Each institution has its advantages and disadvantages for students seeking a future career and field of study. For many students who are interested in or would benefit from English/bilingual study, their options are limited and many choose to go to the United States mainland. Those who have such an interest or need, but without the ability to go to the U.S., choose what they have available to them.

Episteme University is committed to filling this void by offering a transformed curriculum matrix that will provide these students with an option that is currently unavailable on the island.

In order to achieve this innovative place in the current island higher education realm, Episteme must attract faculty members of the highest caliber who share its educational vision and mission. The University can only achieve this purpose by offering full-time positions with competitive salaries and benefit packages comparable to those offered by the best universities in the United States. By doing this, Episteme University hopes to stem the exodus of outstanding young professors to mainland universities who are in search of better salaries, benefits, and tenure opportunities.

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dic 14

Dos ángulos de una misma pasión

Publicado por: COLABORACION el Martes, diciembre 14, 2010 en Ensayos

Foto por: omaradrian

Dos ángulos de una misma pasión
Áurea María Sotomayor-Miletti
Catedrática, Universidad de Puerto Rico

Lo que se dirime hoy en la Universidad de Puerto Rico es la posibilidad de una educación de excelencia disponible a todos los que estén dispuestos a luchar por ella. Luchar, en mi acepción, es competir académicamente por esa educación, además de defenderla en otros frentes que ahora se traslucen como políticos y éticos. En términos políticos, el ELA fortuñista no defiende la universidad pública, no le es pertinente, no cabe en el esquema de sus afectos. Se trata de una clase social que desprecia, rechaza, se entrena, en la minusvaloración de todo lo que signifique la educación que se gesta y produce en el país, en el sentido martiano de “nuestra América”. Educarse, para el fortuñista y el sector de la clase social que representa, es entrenarse en la uniperspectiva del alienado pseudo-educado, del VIP chic, por lo que la UPR no constituye un lugar para ello. Su ignorancia es tanta que desconoce que también en las instituciones norteamericanas se piensa inteligentemente. Para su perjuicio, podrían estudiar fuera, pero continúan sumidos en la ignorancia del simio imitador, en la mimesis acrítica del colonizado. Por más colores que ostenten sus togas después de graduarse, no habrán aprendido nada.

Defiendo una universidad pública de excelencia en donde sus estudiantes y profesores -una díada indisoluble- logren poner en entredicho todo. En este momento, eso se traduce política y éticamente. Políticamente, manifestando una oposición evidente frente a la propuesta fortuñista de universidad. Éticamente, negándose a entrar a la universidad para impartir clases bajo el estado de sitio que significa la presencia de la Policía como custodio del “orden institucional”. El Presidente, la rectora, los decanos y todos sus organismos administrativos, desde la A a la Z no pueden plegarse a este mandato. Acatar la presencia de la policía en el recinto y disponerse a entrar allí con la policía adentro es éticamente irresponsable y vergonzoso. Aunque la vergüenza es un estado profundamente íntimo e individual, no exagero que pueda traducirse colectivamente desde el momento en que cada profesor y profesora comience a desfilar por cualquiera de las entradas del recinto para reunir a sus estudiantes el próximo lunes o el martes. La única forma de entrar al Recinto es negándose a acatar las expectativas de la administración realizando un acto público adentro frente a La Torre. Si la expectativa de la universidad fortuñista es que los estudiantes estudian y los profesores dan clase, nuestra respuesta definitiva a ese esquema educativo debe ser que no bajo esas condiciones, no donde el “orden” se mantiene, se promete, se amenaza y se consolida con la macana y el revólver.

En esta semana han circulado dos documentos valiosísimos firmados por dos sectores estudiantiles, aunque no sé si la palabra “sector” sea la apropiada. En uno, denominado “Proclama” se apela al amor, al diálogo, a la incondicionalidad de una universidad sin policía, a la posibilidad de llegar a un acuerdo. En el otro, firmado por Nicole Díaz, se explica por qué otro sector estudiantil apoya la huelga. Siento que ambos sectores estudiantiles tienen la razón. Aunque me llamen incoherente, me arriesgo a decir que después de leer ambos enunciados es dificil que alguien pueda optar por uno u otro lugar, una u otra alternativa. Ya no hay otra. Exigir que salga la policía del recinto es la única.

Los profesores y las profesoras no tenemos razón de ser en la universidad si no comenzamos por reconocer las diversas voces de los estudiantes, porque nuestra relación con ellos es una sola díada, una dupla indisoluble, como mencioné antes. No somos sin los estudiantes y a la inversa. En medio se haya la razón de nuestra relación, la educación, el conocimiento, el saber, y no la administración y la policía que aspira a dictaminar su orden. La administración ha exhibido con gran dramatismo su ineficiencia, su impotencia, su ignorancia, su mala fe, y se ha parapetado tras el orden bruto de la Ley, la Policía, su faz amenazante y vacía. Uno de los logros reales del estudiantado el semestre pasado fue demostrar el fracaso de la administración universitaria en los tribunales del país, a nivel de los tribunales de primera instancia y en el Tribunal Supremo. Otro de sus logros fue dividir el ánimo, persuadir con argumentos válidos a la Junta de Síndicos, nombrada por diversos gobernadores de una y otra filiación política. Es interesante que una de las más recalcitrantes fortuñistas, Igrí Rivera, fuera nombrada por Aníbal Acevedo Vilá. En ambas instancias, los estudiantes lograron disuadir con argumentos la mono-cultura fortuñista. La respuesta inmediata del proyecto universitario fortuñista ha sido aumentar el grupo de síndicos para que no se repita el desbalance sindical en la universidad y promover en el Tribunal Supremo a dos nuevos jueces, una de ellas la fiscal de la corte de distrito federal, nieta del dictador Trujillo, para ocupar una silla en el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Desde Fortaleza y la Legislatura se construye la Universidad. ¿Qué nos queda?

Las propuestas de conciliación, las invitaciones al diálogo, las sensatas opciones de renuncia y resignación económicas para salvar al recinto, hechas por estudiantes, profesores, miembros diversos de la sociedad puertorriqueña, escritores, etc., tienen un término de caducidad. Han pasado meses desde que terminó el exitoso paro del 2009 y todavía la Rectora y su Presidente no se sientan a dialogar. Nombran comités en quienes depositan –como en un cesto de basura- las múltiples propuestas que han circulado. Poco a poco me voy distanciando de este espacio tan querido para contemplar mejor y sólo veo gestos organizados, propuestas simbólicas, proyectos económicos sensatos, pasiones bellas, amor no correspondido. Proponer treguas, someter propuestas, esperar que alguien cuyo rostro conocemos bien se siente a la mesa para conversar sobre una situación que no tiene otra solución que asumir sus consecuencias con dignidad, resultan ser gestos insanos y vergonzosos a medida que transcurre el tiempo. Quedan allí, tirados en el vacío de una mesa a la cual nadie se sentó. Apostar a unos policías en el Recinto para que guarden su seguridad, amenazando con su presencia a estudiantes y profesores, y colocar afuera un cruzacalle blanco en letras negras a la salida de sus portones para demarcar el espacio de la expresión pública es insultante para el primer centro docente del país. Este acto de perversa provocación constituye la violencia. Personalmente, no entraré al Recinto ni reuniré a mis estudiantes en ningún sitio mientras el proyecto universitario fortuñista y la administración universitaria que los sirve no saque de allí a su policía. Bajo esas condiciones, no encuentro la forma de entrar a la Universidad a dar clases a mis alumnos sin que me llene de vergüenza, no acataré el mandato del orden dictado por el brazo tonto de la Ley. El conocimiento es mi única pasión, y que se imparta en un espacio de libertad, entre estudiantes y profesores es su única condición. Lo demás, todo lo demás, la administración corrupta y vampira que la ha dirigido por décadas, todos ellos sobran, a menos que estén allí para cumplir con su deber suplementario.

A menos que la administración se siente a dialogar con profesores y estudiantes a discutir de buena fe las múltiples propuestas que han sido sometidas esta semana, y a menos que se saque a la Policía del campus, la única alternativa es unirse a la propuesta de huelga. Es que una vez entra la Policía en la Universidad y la invade y acusa a sus estudiantes de drogadictos, y aduce Figueroa Sancha, Jefe de la Policía, que la Universidad es uno de los puntos de narcotráfico privilegiados del país, ya no hay gran cosa que hacer. Todos hemos sido tachados de delincuentes por ejercer una sola pasión: la del conocimiento en condiciones de dignidad. ¿Enfrentarse con la policía? No creo en los baños de sangre. Después de la negativa de todos, profesores, estudiantes, miembros de la HEEND, a entrar a la universidad sitiada, veremos cómo resolverá Fortuño la indignación del país al privar a miles de un empleo digno, lanzándonos en masa, sólo porque tenemos vergüenza, a la fila del desempleo. ¿Qué pasará con todos los estudiantes cuya vida se frustra al no terminar sus estudios? ¿Qué pasará al colocarlos en un impasse existencial con respecto a qué hacer con su vida y por cuánto tiempo esperar para que recuperen la universidad que se merecen, una universidad pública, de excelencia, de la cual no se avergüencen al entrar?

10 de diciembre de 2010

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