La Universidad y sus retos
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La Universidad y sus retos
Iris M. Zavala
¿Hablamos de universidad o de burocracia? Los acontecimientos en la Upi revelan un giro notable: la universidad es pura burocracia; aparentar saber mediante un semblante “objetivo” neutro, orientado a la destrucción de un lazo social que no solo transmite cultura sino que la afianza. Llamémoslo despolitización; el giro es síntoma de la política actual.
Hoy el discurso burocrático revela que los intentos de impartir un saber son tentativas de dominarlo, convirtiendo el discurso universitario en el paradigma de la hegemonía del saber. Este giro lleva a los estudiantes a la calle; como en 1968 se levantaron en nombre de valores democráticos e intelectuales. La universidad se resiste al poder en su faz de dominación y usurpación. Algo más, en la Upi un proceso de evaluación de la Middle States Commission reprobó la institución por deficiencias fiscales y administrativas. Los funcionarios se rinden y algunos renuncian su cargo. Vergonzoso que presentaran datos obsoletos; hecho que revela la catadura ética de síndicos y administradores.
Urge precisar la función de la Universidad en países coloniales como el nuestro, y redefinir el papel de la educación superior, y de la Universidad en la actual transformación socioeconómica. Los cambios del siglo XXI en la economía y sociedad, y los avances tecnológicos en la información, la biotecnología obligan a revisar la función de la educación superior en el progreso. El gran desafío a enfrentar es cómo insertarnos de manera competitiva en un mundo cada vez más globalizado. La universidad no es una instancia política, pero es imposible enfrentar las amenazas globales sin desarrollar una cultura de la responsabilidad ética. “El templo del saber” produce hoy rentables unidades de valor académico, no hay alumnos sino clientes. Se ha convertido en un gran supermercado de la cultura: números, contable, para las estadísticas en las que se basa la democracia occidental. Pero la sociedad de consumo es solo para el privilegiado. Debemos producir una “rectificación subjetiva”; la mundialización nos crea un profundo malestar. Esta es labor de la universidad.
Estamos en una nueva forma de desarrollo, sustentada por el conocimiento, lo que obliga a reorientar la investigación académica. En definitiva: la labor de la Universidad es enseñar a pensar, a cuestionar; solo la independencia universitaria, libre de toda servidumbre política puede llevar a cabo tal tarea. De esa separación entre poder y saber depende el futuro de la institución, si aspira a crear ciudadanos libres, capaces de afrontar los retos del futuro desde una posición crítica. Desde su fundación la universidad ha cultivado las humanidades; lo restante era oficio, técnica; por tanto, no hay saber fuera de las humanidades. Y con el giro tecnológico, empezaron por arrinconarla, hasta llegar a la exclusión de ese saber sobre el lenguaje, y los textos que es el ámbito de las letras; leer es pensar, leer es elegir.
Con el desprestigio de la universidad hoy día se ha excluido y desvalorizado el pensamiento crítico para trasladarlo al falso concepto del conocimiento actual. Hemos sustituido ese “templo del saber” por una sociedad de la información, no del conocimiento. Falsa premisa, se transmite una información sin autoridad, sin posibilidad de discriminar, diferenciar, de seleccionar. El saber no es susceptible de globalización, es espacio de la diversidad, la heterogeneidad, el respeto, valores que la “sociedad del conocimiento” actual excluye. Se transmiten destrezas técnicas, para alcanzar un bienestar que sustituya la ética. ¿Podrán nuestros tecnócratas afrontar la profunda crisis actual? La Universidad tendrá que responder.
La cultura adquiere especial importancia en este mundo globalizado que masifica la cultura y produce pérdida de identidad. Gobierno, poderes públicos, empresas y civilidad revelan crisis de principios y valores. Es inminente retomar la ética y la profesionalidad, para responder al reto o sucumbimos como cultura. Esa profesionalidad ética es el legado de las generaciones de maestros que hemos tenido en la Upi, a cuyo ejemplo será una necesidad remitirse, no un lujo.
Una re-visión epistemo-lógica de la educación superior pública de Puerto Rico
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UNA RE-VISIÓN EPISTEMO-LÓGICA
DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA DE PUERTO RICO
por Ángel Lozada
Permítanme, para comenzar, un breve trasfondo testimonial. Escribo esta reflexión como ex profesor del Departamento de Estudios Hispánicos que soy, como ex estudiante de Ingeniería del Recinto de Mayagüez, y con el derecho que me otorga el ser novelista y el deber de no quedarme callado. Se la dirijo a mis ex-colegas del Recinto de Río Piedras. Soy un hombre pobre, pero he tenido la suerte de estudiar con becas y con ayudas federales en las mejores universidades de los Estados Unidos.
Mis sentimientos hacia la Universidad de Puerto Rico son muy complejos: como estudiante, en el Recinto de Mayagüez, se me marginó por ser gay y se me prohibió la entrada a una salita de estudio por ser afeminado. En el Recinto de Río Piedras se presentó mi primera novela, allí enseñé por
dos años, allí tuve alumnos y colegas a los que amo entrañablemente y con los que todavía intercambio ideas, allí pasé hambre, allí se me pagó tarde, allí enseñé en edificios enfermos y bajo condiciones salariales miserables, allí tuve novios, en fin, allí sufrí y fui muy feliz.
La intención del PNP es expoliar nuestro medio ambiente e implosionar nuestras instituciones más sagradas. Es crear un progreso hacia atrás, valga la antítesis, implementando las “reformas” del capitalismo más despiadado, empobreciendo a la clase media de Puerto Rico para así poder competir con las fábricas de los mega-arrabales del Tercer Mundo. Es adornar a la Isla con urbanizaciones con acceso controlado que nadie pueda pagar, sembrando centros comerciales por dondequiera, bloqueando cuanta playa quede, donde los ciudadanos trabajen de sol a sol sin protección laboral, donde no puedan hablar bien ni el español ni el inglés, ni conozcan su propia historia y donde se les vaya dejando cada día más desamparados.
En este proyecto no cabe, de ninguna manera, una universidad pública de calidad. Para lograr todo esto, el PNP tiene que fumigar a los intelectuales, tiene que destruir todas las plataformas y foros disponibles, y tiene que hacerles la vida bien difícil para que se larguen de Puerto Rico. Es un proyecto inteligente y deliberado para eliminar la oposición a todos los proyectos neo-liberales de empobrecimiento sostenido que pretenden implementar.
La respuesta de los profesores de la UPR ante todo esto ha sido muy pobre, débil, desorganizada y sumamente tardía. Han subestimado a los grandes intereses económicos de Puerto Rico, los cuales dirigen a los dos partidos políticos principales.
Si se hubieran organizado bajo un sindicato fuerte y si hubieran creado espacios alternativos como los Think Tanks de los Estados Unidos, quizás hubieran podido enfrentar la catástrofe que hoy les cae encima. Pero nada de eso hicieron. Cada vez que se declaraba una huelga sin sentido, se quedaban tranquilamente en sus casas. No tenían un verdadero compromiso con Puerto Rico, ni con sus estudiantes. Muchos de ellos venían, desde hacía muchísimos años, desarrollando la plataforma teórica que celebraba con bombos y platillos la llegada del capitalismo totalizante, con sus predecibles y estériles discursos postmos de completa enajenación a nombre de los cultural studies, la hibridez, los border studies, los performance studies, que los hacía sonar muy inteligentes y que les garantizaba invitaciones y aplausos en las universidades de los Estados Unidos y en el MLA, pero que cada día los desconectaba más de la realidad en la que se iba hundiendo Puerto Rico.
Mientras tanto, ambos partidos iban vendiendo a Puerto Rico. Rafael Hernández Colón privatizó la telefónica; Roselló, el sistema de salud pública; Sila, la vivienda. Pero nada de eso les molestaba. Al contrario, lo aplaudían en nombre del progreso y de la inevitabilidad de la globalización. Su ingenuidad, o debo llamarla “ignorancia,” les impedía darse cuenta de que su Universidad no iba a estar exenta de estos procesos.
No les importaban las injusticias laborales que se cometían contra los profesores por contrato, ni todos los descalabres que la institución venía acumulando, y no se daban cuenta de que, tarde o temprano, ellos serían next. La Universidad se iba convirtiendo en un dolor de cabeza para cualquier gobernador de turno. Las razones eran muchas; presentaré aquí algunas: lo gigante que es, todas las huelgas sin sentido que anteriormente tuvo, lo mal administrada que está desde hace décadas, sus problemas de infraestructura, las inversiones multimillonarias que necesita para ponerse al día, lo rezagado de algunos de sus ofrecimientos académicos, etc.
A pesar de todo esto, la UPR les otorga un espacio a los intelectuales para que piensen libremente y eso crea una oposición, aunque sea débil y simbólica, que irrita a los gobernantes, porque desestabiliza sus discursos hegemónicos. Además de preservar la memoria histórica de nuestro país, algunos profesores se han insertado en los debates sociales, en la formación de la opinión pública, y han aportado enormemente al progreso de Puerto Rico. La frágil democracia de Puerto Rico los necesita hoy más que nunca.
Hace tiempo, los dueños de las universidades privadas de Puerto Rico se venían quejando de todo esto: ¿por qué la Universidad de Puerto Rico goza de toda una serie de beneficios económicos, mientras nosotros, que también enseñamos a los pobres de Puerto Rico, no podemos participar de esos privilegios? Casi todas estas universidades privadas son imperios corporativos de cemento, cuyo propósito es endeudar a los estudiantes a cambio de diplomas que no valen dos chavos, pero son muy poderosas, y tienen en sus bolsillos a los dos partidos que controlan a Puerto Rico.
La crisis fiscal de la Universidad es real, se viene arrastrando desde hace más de diez años y, para que ésta pueda funcionar, el dinero tiene que aparecer. Como nos espetó vulgarmente un presidente de una de esas universidades privadas en una reunión: “la luz hay que pagarla.” Sea a través de un alza paulatina de matrícula, de impuestos, o a través de una combinación de ambos. Además, hay un concepto corporativo básico, que es el de “accountability”: ¿Qué pasó con el dinero que falta? ¿A dónde fue a parar? ¿Se malversó? ¿Por qué no han sido investigadas las pasadas administraciones universitarias? ¿Dónde están las auditorías serias e independientes de los pasados diez años para averiguar a dónde fueron a parar los fondos de la UPR?
Desafortunadamente, no le auguro un buen futuro a la UPR. Ésta no va a sobrevivir la próxima visita de la Middle States. Cuando esos burócratas vean las imágenes de la fuerza de choque aplastando a los estudiantes, les aseguro que le quitarán la acreditación, si no se la han quitado ya, porque no se puede gobernar una Universidad a macanazos. Y eso lo sabe el PNP. Para desmantelar bien a la UPR, para violar todos los contratos que van a violar, para despedir a todos los empleados y profesores que van a dejar en la calle, para destruirla bien, para picarla y ofrecerla en secreto en esa “pica” que es hoy la Legislatura de Puerto Rico, y para que la opinión pública los apoye, tienen que provocar una buena crisis que justifique todas las barbaridades que harán (a esto le llaman “re-estructuración”).
Ante semejante destrucción, ustedes están contra la espada y la pared. Pueden desobedecer: no dar clases, no ser parte de semejante proyecto, con una sola voz, no entregar notas, oponerse hasta las últimas consecuencias ante todo los que ese gobierno está haciendo. O pueden empezar a empacar maletas. No creo que les quede mucho tiempo, ni que existan en la isla los líderes que se necesitan para salvar a la Universidad de Puerto Rico, ni para organizar un sindicato fuerte de profesores que se atrevan a oponerse al gobierno. Además, están todos amedrentados por leyes antidemocráticas de mordaza contra el personal docente y los estudiantes, y eso ha sido suficiente para taparles la boca y arrodillarlos.
La mayoría de las propuestas intelectuales de oposición que he leído, por parte de los profesores, me dan ganas de llorar. La mayoría son acrobacias teóricas que, honestamente, en estos momentos, para poco sirven. Son meros fuegos artificiales contra una violencia que se ejerce a cañonazos y gases, espectáculos intelectuales sobre una cuerda muy floja contra mandíbulas legislativas y judiciales muy poderosas. Estoy plenamente convencido de que muchos de esos profesores que hoy se la pasan quejándose por Facebook son parte del problema y no de las soluciones. Hace tiempo que le vienen dando golpes mortales a la Universidad de Puerto Rico. El disparate más grande que he leído ha sido el confundir el acto suicida del samurái con el pedir limosnas. Los samuráis eran guerreros, no mendigos, y el “sepukku” es un acto de lealtad con dimensiones de pureza y honor que se lleva a cabo cuando uno pierde la batalla, para no darle el gusto al enemigo de quitarle a uno la libertad, la dignidad o la vida.
Pero, ¿por qué me debe de seguir importando la Universidad de Puerto Rico? Podría desconectarme bien; aquí en Pittsburgh debería importarme muy poco que cierren Estudios Hispánicos y que desmantelen a la UPR. Podría entretenerme con todos esos vídeos e imágenes de la huelga y de los arrestos, como el que se entretiene con una serie trágica de “Reality TV”. Podría gritarles: ¿No querían ser ustedes parte del capitalismo avanzado? ¿No querían ustedes una especie de estado híbrido en la “nueva frontera” de los Estados Unidos? Les recuerdo que las fronteras son siempre violentísimas. Podría ser mucho más cruel y mandar un cheque al Departamento de Comparada. Total, en ese mismo departamento me negaron un nombramiento. La capacidad para el cinismo y para la perversidad, que es uno de los by-products que nos deja el estudio de la filosofía europea y de la literatura comparada, es algo de lo que honestamente me avergüenzo. Por eso, la mejor estrategia para hundir a ese Titatic era dejarlo en manos de un filósofo.
Si al PNP de verdad le hubiera interesado salvar la Universidad, hace tiempo que hubiera puesto al mando a una junta de síndicos y a un presidente que supieran dirigir empresas grandes y que supieran construir un arca sustanciosa para que la universidad no encallara en la insolvencia y en el desprestigio. Pero al contrario, le entregaron el timón a una gentuza que honestamente no saben cómo dirigir una empresa de la complejidad y del tamaño de la UPR. Pero miren bien, a la UPR no la dirige esa gente. Las decisiones que verdaderamente afectan a esa institución, las toman el Gobernador y la Legislatura en reuniones secretas. La verdadera presidenta de la Junta de Síndicos se llama Jeniffer González, sus miembros son los asesores más allegados a Luis Fortuño. Son timoneles de una embarcación que los grandes intereses educativos y económicos de Puerto Rico quieren naufragar en la bahía del Viejo San Juan.
He ahí la lógica de la Educación Superior Pública de Puerto Rico. He ahí la epistemología de una violencia con dimensiones casi poéticas, por lo bien intencionada y diseñada que está. ¡Bravo, Fortuño! Pero no voy a permitir que el cinismo me empañe.
Si desmantelan la educación superior pública de Puerto Rico, a las personas pobres como yo les tocará estudiar en pocilgas educativas. El tiempo de las becas y de los préstamos que daban para irse a estudiar a los Estados Unidos se acabó. Las ayudas no dan para cubrir los enormes gastos de matrícula, o si dan, dejan endeudados a los estudiantes por el resto de la vida.
Yo he experimentado en carne propia lo que es el no poder expresar claramente mis ideas por no tener un buen conocimiento del español, ni del inglés, ni de mi propia condición histórica como puertorriqueño. Me ha tomado muchos años remediar el no haber tenido una buena educación en esas áreas. Y cuando uno es pobre y escritor, el único fusil que uno tiene para defenderse es el lenguaje, es la capacidad de figurar, de inventar metáforas, de hacer conexiones con nuestro pasado, y todo esto lo he sufrido por haber recibido una educación pública colonial y rezagada en Puerto Rico.
Yo sé lo que ustedes van a sufrir cuando pierdan sus puestos. Yo sé lo que van a sufrir cuando se tengan que ir de Puerto Rico y se las vean enseñando cursos de lengua en las Universidades de los Estados Unidos bajo contratos basura. Yo sé lo que van a sufrir cuando pierdan sus casas y no puedan enseñar a sus compatriotas. Yo sé lo que van a sufrir cuando sus compañeros de claustro les caigan encima con rabia, como pitbulls, al ustedes estar en desacuerdo con ellos, para quedarse con las pocas plazas y con las migajas departamentales que sobrevivan la crisis.
Yo soy un escritor gay y a mí se me lee porque existe un departamento de Estudios Hispánicos. Es donde único en Puerto Rico se han enseñando. Entonces, les tengo que gritar a los escritores, especialmente a los LGBT: ¿Creen ustedes que las universidades privadas y ultraconservadoras de Puerto Rico enseñarán la literatura que ustedes producen? ¿Creen ustedes que esas universidades religiosas le darán oportunidad a su manera de pensar?
Acabaré esta reflexión con una anécdota. Hace cinco años un grupo de profesores del Recinto de Río Piedras nos reunimos en la sala de mi apartamento para fundar una universidad de Humanidades que funcionara como una alternativa privada de alta calidad al Recinto de Río Piedras, que ya en aquel tiempo se desmoronaba. Pasamos muchísimas horas trazando un horizonte intelectual y filosófico de lo que debía de ser esa nueva Universidad. La información que les presentaré está en inglés porque preveíamos que necesitaríamos acreditaciones y fondos externos. Comparto con ustedes el rigor y la dedicación con que emprendimos semejante proyecto, con la esperanza de que estas dos universidades coexistan y que Puerto Rico no se quede sin una buena universidad pública de Humanidades.
La llamamos Episteme.
Ante la profunda oscuridad que se aproxima, espero no morirme sin algún día enseñar en esa nueva Universidad.
VISION STATEMENT
EPISTEME UNIVERSITY
Episteme University will be a private liberal arts university offering undergraduate and graduate studies. Its primary purpose will be to educate future leaders for the global market and academic careers. Episteme will focus its curriculum primarily in the field of the Humanities, but will integrate strong foundations in global communications and state-of-the-arts technologies. Its primary target populations are students of high academic achievement and high leadership potential.
Episteme University, to be located in the historically and ethnically diverse Caribbean island of Puerto Rico, is committed to engendering values and implementing policies that will enhance respect for individuals and their cultures. The University believes that in order to truly benefit from this diversity, Episteme University must foster tolerance, sensitivity, and mutual respect among all members of its community. Efforts to promote diversity and to combat all forms of discrimination are to be an inextricable part of the educational mission of Episteme.
Episteme University will become the premiere Hispanic/Iberian-American university for the U.S./Caribbean region.
MISSION
Episteme University will provide a Humanities-based education within a Caribbean context that will lead to the development of bilingual graduates who are technologically and culturally prepared to become 21st century leaders in business, public service and education on the island of Puerto Rico and the U.S. mainland.
Episteme University will primarily target its educational opportunities to Puerto Rican and other Latino students from the island of Puerto Rico, the U.S. mainland, and the countries of Latin America. Also targeted will be culturally diverse student groups who have typically been underrepresented in U.S. colleges, in an effort to stem the increasing gap of educational attainment between these groups and the predominant culture group of North America.
TARGET POPULATION: STUDENT BODY
Episteme University will target students from Puerto Rico, Latin America and the United States with records showing high academic achievement, extraordinary creative potential, and demonstrated capacity for leadership. The University is particularly interested in students who may have an interest in pursuing graduate or professional studies, but who are limited in this pursuit, at all academic levels, by the rigid scheme of current disciplines in the Humanities and Social Sciences; inherited from past centuries. To overcome these limitations, Episteme University will provide academic offerings that will correspond to a transformed vision of higher education that is based on interdisciplinary work, thereby attracting students who are likely to be innovative in their chosen fields.
According to this goal and in order to promote a multicultural environment, Episteme will focus on recruiting Latino students from Puerto Rico and the United States mainland, as well as other target population students from different parts of the Americas, Asia, Africa and Europe interested in the study of the Humanities, from an interdisciplinary approach, in a Caribbean context.
MARKET SEGMENT WITHIN HIGHER EDUCATION
The current system of higher education for college-bound students on the island of Puerto Rico consists of the state-run university, many private liberal arts colleges and universities, and an almost equal number of technical colleges. Each institution has its advantages and disadvantages for students seeking a future career and field of study. For many students who are interested in or would benefit from English/bilingual study, their options are limited and many choose to go to the United States mainland. Those who have such an interest or need, but without the ability to go to the U.S., choose what they have available to them.
Episteme University is committed to filling this void by offering a transformed curriculum matrix that will provide these students with an option that is currently unavailable on the island.
In order to achieve this innovative place in the current island higher education realm, Episteme must attract faculty members of the highest caliber who share its educational vision and mission. The University can only achieve this purpose by offering full-time positions with competitive salaries and benefit packages comparable to those offered by the best universities in the United States. By doing this, Episteme University hopes to stem the exodus of outstanding young professors to mainland universities who are in search of better salaries, benefits, and tenure opportunities.
La fiebre policial
POR: JAMES R. CANTRE
policía.
(Del lat. politīa, y este del gr. πολιτεία).
1. f. Cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos, a las órdenes de las autoridades políticas.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. f. Buen orden que se observa y guarda en las ciudades y repúblicas, cumpliéndose las leyes u ordenanzas establecidas para su mejor gobierno.
3. f. Limpieza, aseo.
4. f. desus. Cortesía, buena crianza y urbanidad en el trato y costumbres.
5. com. Cada uno de los miembros del cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público.

Regresa nuevamente la fiebre policial.
Las imágenes hablan por sí solas, por tanto, me ahorraré el resumen de qué pasó el viernes 21 de agosto de 2009 e iré al grano. El país entero ha generalizado a la masa de personas que estaban en las calles de Río Piedras como estudiantes. La confrontación sucedida se ha reducido a una pugna: policías versus estudiantes. Pues bien, lo cierto es que me consta que no todas las personas involucradas eran estudiantes, pero como se ha generalizado a la contraposición de los “policías” como los estudiantes, me tomaré la licencia de hacer lo mismo con los mal llamados “policías”, y generalizaré.
Si leemos las cinco entradas que tiene el Diccionario de la Real Academia Española, nos percatamos que los analfabetas-letrados que ultrajaron la libertad de los estudiantes en la Ave. Universidad no merecen ser llamados policías. En ningún momento hubo, por parte de estos contenedores de anabólicos, ninguna intención de salvaguardar el orden público y la seguridad de los ciudadanos. Pero claro está, como las ejecutorias de esta pandilla, contagiada por la fiebre policial, responden a las órdenes de la autoridad gubernamental, es por esto que sucedió el motín. Primero porque no existe tal cosa como un Gobierno en Puerto Rico, y segundo, porque el desbarajuste que sucedió es una representación microcósmica de la enfermedad social de la que padece terminalmente el país.
En cuanto a la tercera entrada del diccionario, la pulcritud de la “policía” de Puerto Rico es nula. Es un secreto a voces que en la jerga de la calle se les nombra puercos a los policías, y no es fortuito, pues andan embarrando a los civiles con sus manos corruptas para que luego el Gobierno Central se las limpie. No es casualidad que en pleno debate sobre la hora de cierre propuesta por el Superintendente de la Policía, Figueroa Sancha, (el mismo que permitió el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos y la coartación de la libertad de prensa en de Diego 444) suceda un evento como este. ¿A qué responde el interés de implantar hora cierre cuando es sabido, científicamente por estadísticas, que entre las 12:00 de la medianoche y las 12:00 del mediodía no es el periodo con mayor incidencia criminal?¹ Tampoco se puede ver como un caso aislado la recién renuncia del Presidente de la Universidad de Puerto Rico, tampoco la cantidad de plazas que han cerrado y los contratos no renovados a profesores universitarios. Lo cierto es que se le proporcionó a los “policías” el escenario perfecto para mostrarle al pueblo de lo que son capaces de hacer y dejar entrever el rumbo de la administración actual para con la Universidad. No perdamos de perspectiva el escenario: una persona irresponsable y ebria rebasó la frontera permitida para consumir bebidas alcohólicas. El resto es historia, o mejor dicho, histeria…
Definitivamente no se sigue que haya que combatir el lanzamiento de latas de cervezas e insultos (provocados por la misma “policía”) con macanas, gases lacrimógenos y abuso de poder, amedrentando tanto a nivel físico como psicológico, a diestra y siniestra, no tan sólo a la claque de embriagados, sino también a inocentes y residentes del lugar. De por cierto, el lanzamiento de latas hacia los uniformados fue producto del descontento por la manera en que se manejó la situación, y ante macanazos, con lo único que se podían defender los estudiantes era con latas, pero ¿cómo se justifica un batallón de contagiados uniformados para lidiar con varias personas en estado de embriaguez? ¿Cómo se justifica la disparidad de fuerza entre los estudiantes y los contagiados? ¿Cómo se justifica que esté todo un ejercito de contagiados, tanto enfermos estatales, como municipales, para combatir a dos o tres desvirtuados, mientras el crimen, el verdadero crimen organizado marchaba rampante por todo San Juan? ¿Qué podemos pensar del Gobierno cuando se toman represalias como estas en contra del sector universitario?
La justicia por definición desborda lo legal, pero en este país parece que la justicia y lo legal corren paralelamente sin que se intercepten en el camino. ¿Hasta dónde raya la línea que debemos respetar antes de reclamar nuestro derecho a la defensa propia contra un contagiado? No estamos hablando de dos o tres contagiados, estamos hablando del mismo colectivo que les salen colas enroscadas cuando entran la droga en las cárceles, se les tornan puntiagudos los cuajos cuando escoltan a los bichotes y se les achata el hocico cuando escoltan los cargamentos de droga. Cuando sujetan entre sus pezuñas sus falos-macanas cruzadamente entre sus pechos, solo resta correr antes del ¡oink! que precede a la micción de violencia. ¡Protejámonos de la porquería y protestémosla!
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¹Miguel Díaz Román, “A cualquier hora, en cualquier sitio”, en EL NUEVO DÍA, San Juan, núm. 14211, 2 de agosto de 2009, LA REVISTA, p. 14.

